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CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 20, 2005.- Señor, señora, ¿sabe usted a qué juega su hijo en la primaria o en la secundaria?
Déjeme le platico que de la escuela de mi hijo, me llegó una carta. Es un serio llamado de atención a todos los padres de familia. Advierten que algunos alumnos practican el llamado “juego del desmayo”. Se trata de un juego peligrosísimo que les puede provocar la muerte y advierte, además, que alumno que sea sorprendido practicando este juego, va a ser expulsado inmediata y definitivamente.
En Estados Unidos, de este a oeste, se practica este juego, en escuelas primarias y secundarias y tiene distintos nombres:
- Gallina funky.
- Mono especial.
- Ruleta de la sofocación.
- Cosquilla.
- Sin pulso.
Y a eso juegan, a asfixiarse. Y también se ayudan de cinturones, cuerdas, corbatas y hasta con sus propias manos. Hay quienes han usado hasta la cadena de una bicicleta. De lo que se trata es de sofocarse para lograr un estado de euforia, como si estuvieran borrachos. ¿Cómo se juega?
Primero tratan de aguantar la respiración lo más que se pueda, después, un muchacho presiona el pecho o cuello del otro y lo desmaya.
El juego –dicen- les da emoción y risa, y ¿sabe qué?, ya es una epidemia que se expande en secreto en las escuelas. Los niños y niñas juegan a ver quién aguanta más, a ver quién es el mejor. Pero este jugar a morirse ya ha causado muertes, porque la realidad es esa, tiene ese dramatismo: son niños que juegan a morirse, y se mueren.
Otros, en este juego quedan con daño cerebral irreversible, paralíticos o cuadraplégicos de por vida.
Pero los niños ocultan sus juegos de peligro, sus juegos mortales a sus padres, para seguir arriesgando la vida en secreto, en una aventura absurda, que dicen ellos, sus padres están exagerando.
“Es como una droga, se pierde el conocimiento durante medio minuto, pero se siente como si hubiera sido una hora o dos”, afirma un testimonio.
Ian Max, de 11 años, quien acostumbra practicar este juego, dice que hay mucha emoción y no necesita tomar alcohol, ni drogas y que por eso lo hace.
“Nunca me di cuenta de lo más obvio y un día antes de su muerte me di cuenta que tenía marcas en el cuello y le pregunté que qué era eso y me dijo: ‘no te preocupes mamá, no es un chupete’”, relató la madre de un niño de nombre Gabriel, quien perdió la vida con el “juego del desmayo”.
“Cuando llegué a la puerta del cuarto, Samuel estaba en medio del cuarto, detrás de su hermano y lo estaba levantando de los brazos y empecé a gritarle: ¡lucha Gabriel!, ¡lucha!”, comentó la madre de Gabriel.
Gabriel murió, su cuerpo se dio por vencido aunque estaba conectado a un ventilador.
“Extraño cuando se la pasaban peleando (Gabriel y su hermano). Pagaría por escucharlos pelear. Daría mi vida para poder escucharlos pelear”, manifestó la mamá de Gabriel.
Si usted tiene un hijo en la escuela y está preocupada porque no sabe si su hijo practica este “juego de la muerte”, revise si tiene derrame en los ojos, si presenta marcas en el cuello, si en su habitación hay cinturones o cuerdas, atados a muebles con nudos inusuales. Tenga usted mucho cuidado, imagine lo que sintieron madre y padre cuando vieron a Chelsea Dunn, de 13 años, colgada en el closet de su recámara. Sus padres creyeron que practicaba este juego en solitario, pero no, ya estaba muerta.
“Cuando los paramédicos llegaron, su rostro tenía una expresión indescriptible”, dijo el padre de Chelsea.
“Ella se fue porque escogió hacer algo realmente estúpido y eso me enfurece”, manifestó, por su parte, la madre de Chelsea.
Los psicólogos dicen que los niños lo hacen no con el afán de suicidarse. Son niños y niñas que aman la vida, pero que son llevados por otros niños a jugarlo.
Entrevistadora.- ¿Cuál era la respuesta de Gabriel?
Samuel (hermano de Gabriel).- ¡Es sorprendente!, algo así.
Entrevistadora.- ¿Pero a ti no te gustaba?
Samuel.- No tanto como a él, lo hacía debido a la presión.
En muchos casos, el niño o la niña murió en su primera vez, y lo jugaban, sí, por solidaridad con los amigos, o porque no saben decir no.
Ahora se habla de 30 niños muertos, pero no hay todavía una cifra oficial, porque en muchos casos se habla de suicidio, pero no, no es un suicidio. Los niños creen que es un juego, han manifestado que les gusta el juego y se arriesgan y muchos que jugaban a morir, ya murieron.