Visite el sitio especial de Diálogos por México Visite el sitio especial de Huracanes: la devastación
PARÍS, Francia, nov. 8, 2005.- Durante el día, La Corneuve, una zona caliente de los suburbios de París, el epicentro de la revuelta, aparenta una insólita normalidad. Pero hay algo que se palpa en el ambiente, miedo y tensión.
La inmensa mayoría de los 55 mil habitantes de esta conflictiva localidad son inmigrantes o hijos de inmigrantes árabes y africanos.
El 30 por ciento de ellos vive en la clandestinidad, en guetos étnicos, al margen de la sociedad, golpeados por el desempleo que asciende aquí a un 40 por ciento, la discriminación y la falta de oportunidades.
"La republica francesa, patria de los derechos humanos, tiene que comprender que muchos de sus ciudadanos quieren ser respetados", señala un habitante de La Corneuve.
"Queremos trabajo, mas asociaciones, queremos que Francia nos reconozca", dice otro habitante del gueto de La Corneuve.
"Cuando uno es de origen árabe, uno no encuentra ni empleo ni vivienda", señala otro. Omar, chavo banda del gueto de La Corneuve, sale con sus amigos a la calle a quemar coches, colegios o tiendas. Su ira parece incontenible.
"Esto es la nueva Chechenia, que se friegue Sarkozy, el ministro del Interior. Esto es una guerrilla en serio. Vamos a destrozarlo todo. Esto no tiene fin'', advierte Omar.
Al darse cuenta de la firmeza y la omnipresencia de la policía, las bandas cambiaron de táctica, ahora actúan en pequeños grupos y de manera dispersa prenden fuego y se van, antes de que lleguen los agentes.
¿Por qué recurren a la violencia?. Porque, dicen, es la única manera que hablen de ellos.
Se acerca la noche y centenares de policías anti-disturbios concentrados entrarán en acción. En la noche las llamas alumbran de nuevo el suburbio. El balance de los actos violentos es cada vez mas pavoroso.