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LONDRES, Inglaterra, nov. 24, 2005.- La violencia física y sexual en contra de las mujeres es comparable con una pandemia global, que ocurre a puertas cerradas, y cuyo impacto a la salud de las víctimas es devastador.
Este es el triste veredicto del primer reporte de este tipo, efectuado por la Organización Mundial de la Salud, junto con la respetada institución londinense 'LSHTM'.
Durante 8 años, los investigadores entrevistaron a 24 mil mujeres en 10 países tan diferentes como Perú y Japón, Brasil y Etiopía.
Presentando este estudio en Londres Mary Robinson, la ex presidenta de la República de Irlanda y ahora una influyente luchadora por los derechos de la mujer, ejemplificó el impacto directo a la salud de la violencia doméstica.
En países africanos del Subsahara, las adolescentes tienen seis veces más el virus del SIDA y VIH, en comparación con los niños varones.
“Existe un desbalance del poder, por eso las niñas son violadas, sus tíos quieren tener sexo con ellas. Y todo esto ocurre en un lugar supuestamente seguro, en sus casas. Los hombres canalizan su enojo a las mujeres, quieren humillarlas, y nosotros no estamos reaccionando de manera apropiada. Este reporte es una fuerte advertencia...”, dijo Mary Robinson, expresidenta de Irlanda y presidenta de la “Iniciativa de la Globalización Ética”.
Las conclusiones de este reporte mundial destruyen el mito, de que la casa es un lugar seguro para las mujeres. En realidad, para millones de mujeres en varias partes del planeta sus casas están llenas de dolor y humillación.
En los países latinoamericanos de Brasil y Perú, una de cada dos mujeres han sufrido de violencia física o sexual durante su vida. La mitad de todas las víctimas han sufrido serias lesiones, y en la gran mayoría de los casos los perpetradores fueron sus maridos u otros familiares. El profundo machismo de las sociedades latinoamericanas es la razón clave del problema, aunque si hay cambios positivos para educar a las nuevas generaciones.
“La violencia es algo que es prevenible y tenemos que empezar por tratar de transformar estas actitudes que permiten la violencia y que la consideran como normal. Tenemos que comenzar a trabajar con niños y jóvenes en cambiar estas actitudes machistas, como usted dijo, o que toleran la violencia o que ven la violencia como una manera de solucionar conflictos”, señaló Claudia García Moreno, coautora del reporte.
La OMS descubrió una tendencia muy alarmante, de que incluso el embarazo no protege a las mujeres de abusos. Una de cada 20 mujeres embarazadas admitió sufrir de golpes en el abdomen, y que en la mayoría absoluta de los casos el culpable había sido el padre biológico del futuro bebé.