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CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 25, 2005.- Hoy es el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Cada 18 segundos una mujer es maltratada en algún lugar del mundo.
Un estudio de Amnistía Internacional reveló que al menos una de cada tres ha sido golpeada, violada o sometida a otro tipo de abuso en su vida.
El hogar no es un refugio, sino un lugar de pesadilla. El abuso físico provoca más problemas de salud y muertes, que los accidentes de tráfico. Los agresores: esposos, padres, hermanos, hijos, tíos y la lista no para.
Aún así, la mayoría de las veces, la violencia doméstica es considerada asunto privado y las autoridades no la tratan como delito.
La violencia de género tiene cientos de caras.
En China, donde la planificación familiar solo permite tener un hijo, las madres prefieren abortar antes de dar a luz a una niña.
En los países islámicos miles son desfiguradas con ácido por sus parejas ante sospechas de infidelidad. Sigue denunciándose el matrimonio forzado de niñas, y aunque la esclavitud es ilegal, en países como Pakistán, aún se comercia con ellas para saldar deudas.
VIOLENCIA EN LA GUERRA
Durante los conflictos armados, las mujeres y las niñas se convierten en un arma. La violación es utilizada para intimidar, controlar, extraer información, castigar y aterrorizar al enemigo.
Cada año, 120 millones de niñas son sometidas a la mutilación genital.
Todos los días, miles de estudiantes, profesionistas y empleadas domésticas sufren abuso y acoso sexual. Cerca de 700 mil mujeres marginadas y que viven en pobreza extrema, son víctimas de traficantes de personas y forzadas a prostiuirse cada año.
A esta lista, se suma el infanticidio femenino, niñas que son asesinadas sin motivo.
La lapidación, práctica milenaria en la que las mujeres son apedreadas hasta la muerte; y los asesinatos de honor, cometidos por hombres que consideran que sus esposas, hijas o hermanas, con su comportamiento, han manchado su nombre.
La vergüenza obliga a millones de mujeres a callar y así, en silencio, sobrellevan su realidad.
Las víctimas se encuentran en todas las sociedades, sin importar clase, etnia, cultura o país.
Las mujeres son las primeras que sufren la falta de servicios sociales, las primeras a las que se niega la educación y la atención médica. Son segregadas por los gobiernos, juzgadas por las religiones y discriminadas por la sociedad.
En todo el mundo, los abusos son incesantes, sistemáticos y lo peor, son ampliamente tolerados.
EL IMPACTO ECONÓMICO
Otra faceta de la violencia contra las mujeres es la de las cifras económicas. Se estima que 113 mil millones de pesos es el costo a nuestro país por los efectos de esta problemática. Significa entre 1.6 y 2% del Producto Interno Bruto (PIB).
A esta cantidad no le estamos sumando, claro está, las vidas destrozadas.
Este año se destinaron 400 millones de pesos, una cantidad sin precedentes, para el combate de la violencia hacia las mujeres.
En México, en 42 de 69 ciudades con más de 100 mil habitantes, el índice de feminicidios está por encima de la media nacional: 15 por cada 100 mil mujeres.
También se calcula que 14 de cada 100 homicidios y suicidios corresponden a ellas y dos de cada tres ocurren en el hogar, por lo que en casa, se corre un gran peligro, contrario a lo que se pudiera pensar.