Visite el sitio especial de Diálogos por México CIUDAD DE MÉXICO, México, feb. 17, 2006.- Kamel Nacif Borge es considerado el apostador número dos en Las Vegas, después del australiano Kerry Packer.
En una página de Internet, el experto sobre juego, Frank Rosenthal, lo describe como “un jugador rápido”, con depósitos de hasta 4 millones de dólares en los casinos donde suele apostar 160 mil dólares por mano únicamente en “baccarat”.
Su pasión por la apuesta supera a un príncipe de Arabia Saudita y a Larry Flynt, editor de la revista Hustler.
Nacif, mexicano de origen libanés, en casi tres décadas logró construir un emporio textil.
Un reporte de la revista Expansión subraya que a principios del 2004, logró adquirir por 44 millones de dólares, el 100% de los activos de la compañía estadounidense “Tarrant Apparel Group”, con oficinas en China, Tailandia, Corea, Nueva York y Los Ángeles.
A lo largo de su trayectoria se ha topado de frente con los tribunales. El 9 de julio del 2000, el diario “The Sun Herald” publicó que la Comisión de Control de Apuestas de Nevada trató de comprobar que está implicado en lavado de dinero, tráfico de drogas y armas.
El mismo rotativo dio a conocer que en 1993, Nacif fue arrestado en su cuarto de hotel del “Cesars Palace”, por evasión fiscal, pero salió libre bajo fianza.
El New York Times también dio seguimiento.
Además, reportes del Centro de Investigaciones Económicas y Políticas de Acción Comunitaria y la revista Peninsular de Quintana Roo indican que el “rey de la mezclilla” es beneficiado del Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa) por un monto de 54 millones 285 mil pesos.
Ambas fuentes resaltan las quejas por explotación laboral de ex trabajadores. Uno de ellos, Martín Barrio, en una carta desde la cárcel dada a conocer en el suplemento “Hojarasca” de La Jornada, afirma que fue golpeado por guaruras de Nacif.
Sin duda, la acusación más grave en su contra viene en una averiguación previa revelada por la revista de El Universal, a principios de enero del año pasado.
En el expediente, la menor Edith Encalada acusa a Jean Succar Kuri de contactar niñas en Estados Unidos para intercambiarlas por su compadre Alejandro Góngora y su paisano Kamel Nacif, de quien añade, “tiene gusto por los niños”, las más de las veces en el hotel Solymar, propiedad de Kuri.
Ante el Ministerio Público, Nacif lo negó todo, aunque admitió hospedarse unas 10 veces al año en el Solymar.