NUEVA ORLEÁNS, Estados Unidos, ago. 29, 2006.- A un año del paso del huracán huracán Katrina, los estragos del peor desastre natural de Estados Unidos todavía son evidentes en Nueva Orleáns, Luisiana y Misisipi. Katrina, con vientos de hasta 200 kilómetros por hora, destruyó gran parte de la ciudad de Nueva Orleáns y la costa de Misisipi cuando tocó tierra la madrugada del 29 de agosto de 2005.
El impacto del "Katrina" causó más de mil 800 víctimas, un millón de damnificados y unos 100 mil millones de dólares en daños materiales.
Las olas de hasta seis metros reventaron los diques que rodeaban Nueva Orleáns. Gran parte de la ciudad quedó sumergida bajo el agua. Miles de sobrevivientes tuvieron que ser rescatados en botes o helicópteros.
Los refugios como el estadio "Astrodome" de Houston (Texas) y el Centro de convenciones fueron insuficientes para alojar a miles de damnificados que escapaban de la inundaciones.
Miles de personas tomaron refugio en el estadio Superdome de Nueva Orleáns, que también sufrió daños en el techo por los fuertes vientos. En los albergues no había agua, alimentos, ni servicios sanitarios.
A un año del paso de Katrina, Nueva Orleáns trata de volver a la normalidad. Más de la mitad de la población de la ciudad sigue desperdigada a lo largo y ancho de Estados Unidos. Barrios enteros se encuentran a oscuras y abandonados.
Varias familias aún no pueden regresar a sus hogares en Luisiana y Misisipi.. La tragedia empeoró aún más por la lenta respuesta del gobierno estadounidense ante la crisis.
Aseguran legisladores estadounidenses que la respuesta a las víctimas podía haberse mejorado si el propio presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se hubiera implicado de manera más rápida. El 9 de septiembre del 2005 fue destituido Michael Brown, hasta entonces responsable de la Agencia Federal de Gestión de Emergencias (FEMA) de Estados Unidos, bajo el argumento de que "no estaba preparado para el puesto".
La extensión de los daños del huracán asestó golpes muy duros a industrias como la pesca, la agricultura, el turismo y los casinos. El huracán Katrina es calificado como el más destructivo de todos los tiempos.