Los ecos del temblor de 1985



por: Susana López Peña
Fuente: Noticieros Televisa




A 21 años del temblor de 1985 habitantes de Tlatelolco aún cuentan la historia que les tocó vivir la mañana de ese 19 de septiembre



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CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 19, 2006.- Cada aniversario, los vecinos de Tlatelolco vuelven a contar la historia. La que les tocó de frente y que vivieron muchos otros en la Ciudad de México. La de la mañana del 19 de septiembre de 1985.

Uno de esos testimonios es el de Graciela Valencia, vive en el edificio Michoacán, a un lado del edificio Nuevo León que se derrumbó con aquel terremoto. Aún dormía cuando empezó a temblar, y al lograr salir de su casa se encontró con la imagen que hoy recuerda bien:

"Caía el edificio y salía la gente, la que estaba bien, de las ventanas, y fue una cosa espantosa, que ahorita me acuerdo y todavía me pongo chinita… fue horrible…"

Graciela se fue a vivir con su hermana, porque durante dos meses no hubo luz ni agua ni gas:

"Cuando viene un temblorcito, luego, luego todo el mundo se baja del edificio, yo trato de no hacerlo, me pongo en el quicio de la puerta y ahí espero lo que Dios quiera, pero sí es traumático…"

Irene Rodríguez también estaba en casa a esa hora.

"Cayó una piedrita ahí encima del closet y empezó luego a temblar, yo acababa de bajar de la cama, y empezó todo a moverse... tenía un librero, se cayeron todos los libros, se rompieron los vidrios, se veía de lado a lado el otro departamento", recuerda Irene.

En el lugar que ocupó el edificio Nuevo León hay un jardín con una placa, unas palabras y la memoria de muchos que aquí encontraron su tumba. También están esos hombres que ahí empezaron otra historia, ‘Los Topos’.

Héctor Méndez trabajaba como contador público, y ese día dejó su trabajo y se dedicó a ser voluntario en desastres.

"Yo llegué aquí a las 9 de la mañana... Yo sabía que no me podía quedar ahí en mi casa, viendo la televisión, oyendo el radio, yo sabía que tenía que venir... La gente le pide a Dios ayuda, y Dios a ti te mueve para que vayas a ayudar", cuenta Héctor.

Arturo Torres era mecánico, su camión pasaba por Reforma a diario, y ese día, al ver la tragedia, simplemente, se bajó:

"Al llegar aquí a este edificio, ver tanta gente, ver todos los edificios colapsados, como el edificio Nuevo León, ver tanta gente llorando, tanta gente herida, muertos gritando, fue un impacto muy duro para mí", recuerda Arturo.

Son relatos del temblor, que cambiaron la historia de la Ciudad, para siempre.



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