CIUDAD DE MÉXICO, México, oct. 3, 2006.- El es Jesús, no puede estarse quieto ni medio segundo. Es hiperactivo y además tiene déficit de atención. Desde que se levanta no hay quien lo pare. “Saca los trastes, avienta los zapatos, la ropa, todo lo que este a su paso. Se mueve por toda la casa sin parar desde las seis o siete de la mañana hasta después de la medianoche. Toma un juego, lo deja, se aburre. Va de un lado a otro y destruye todo”, comenta Alejandra Ramírez, madre del niño. Jesús tiene cuatro años de edad; no termino preescolar, ha sido expulsado de dos escuelas. De acuerdo con pediatras y psicólogos, los niños con déficit de atención e hiperactividad son incapaces de atender una clase.
“Los corren muchísimo de las escuelas pueden recorrer hasta seis, tengo una criatura en la fundación que tiene 11 años, 11 escuelas. Aunque la inquietud de su mente es extraordinaria”, señala María Elena Frade, psicoterapeuta infantil.
Este comportamiento refleja todos los síntomas que caracterizan al trastorno por déficit de atención y por hiperactividad.
En México, alrededor de un millón 600 mil niños y niñas tienen hiperactividad y déficit de atención, de acuerdo con la última Encuesta Nacional de Epidemiología Psiquiátrica.
Solo el ocho por ciento de estos niños esta diagnosticado y tratado.
El doctor Boris Birmaher, especialista en psiquiatría infantil considera que existe confusión entre padres y profesores, y esto hace que no sepan atender adecuadamente a estos niños.
“Piensan que el niño es malo, el niño no es que sea malo, el niño no lo puede controlar, esto es una enfermedad que corren todas las familias, en parte es genético, uno nace con ello”, informa Boris Birmaher, psiquiatra de la Universidad de Columbia en Nueva York.
A Jesús la ultima vez lo sacaron de la escuela porque la profesora lo maltrataba.
“Yo me di cuenta por casualidad y por los golpes que presentaba y que me decían que se caía y él como pudo me dijo con fotografías que era la maestra”, resaltó la madre de Jesús.
En la opinión de los especialistas, hacen falta más profesores con formación para atender este tipo de niños.
A pesar de que no se comprenden del todo las causas de esta deficiencia, cada vez más científicos están convencidos de que se trata de una enfermedad mental que tiene origen biológico y hereditario.
“Nosotros vemos a niños que nos los traen a la clínica y vemos que el padre también, o la madre, tiene el mismo trastorno de atención”, asegura Ricardo Vela, director de Psicofarmacología en el Centro Médico de la Boston University.
De acuerdo con los médicos, si estos niños no se atienden a tiempo podrían caer en las drogas y la criminalidad al llegar a la adolescencia.
La madre de Jesús espera encontrar pronto la escuela y el tratamiento adecuado para su hijo.