CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 22, 2006.- Para Marina, el internet es un tranquilizante emocional, pero la calma que encuentra en la pantalla ya se convirtió en una adicción que la consume a ella y preocupa a su familia. “Ya no quería salir con mi marido los fines de semana prácticamente, de no hacer de comer, de repente de no atender la casa, de poner mil pretextos con tal de estar jugando”, relató Marina Cataño Carrillo.
Es fanática de los juegos cibernéticos y todos los días pasa un promedio de seis horas frente a la pantalla.
“Me siento incómoda conmigo misma porque dejé de hacer muchas cosas por estar jugando, y cuando tengo mis obligaciones pues es más trabajo de que yo necesitaba, se me duplica el trabajo por estar atendiendo la máquina”, comentó Marina.
El internet ofrece información para todo tipo de intereses, amigos y conversaciones las 24 horas, pero según especialistas estadounidenses, este océano electrónico empieza a convertirse en una amenaza similar al alcohol o las drogas.
Prácticamente uno de cada 10 usuarios es adicto al internet. Las horas frente a la pantalla se vuelven interminables y las consecuencias también.
“Empieza a haber consecuencias laborales, bajo rendimiento, problemas familiares, y bueno, alguno de los familiares empieza a alejarse, empiezan a dejarlos solos”, mencionó la doctora Beatriz Almagro del Valle, especialista en adicciones.
Marina prometió no jugar en casa y ahora tiene un juego diferente instalado en cada una de las computadoras del café cibernético donde trabaja.
“Me causa una tranquilidad emocional, pero me enoja mucho perder, entonces vuelvo a buscar otros juegos”, dijo Marina Cataño Carrillo.
Irónicamente el mismo internet ofrece pruebas para medir su adicción y grupos de ayuda para dejarla.
Según investigadores, los centros de trabajo pierden millones de dólares debido a la adicción cibernética de sus empleados.
Para Beatriz, psicóloga especialista en adicciones, la fascinación por el internet puede ser el reflejo de familias con problemas.
“En la adicción se dan 3 cosas principales en las familias, no hablar, no sentir y no llorar”, opinó la doctora.
Marina encontró la forma de no afectar a su familia y solamente utiliza internet en el trabajo, pero este es un problema que requiere la ayuda de un especialista para superarse, antes de que el espacio virtual acabe con el real.