MADRID, España, ene. 25, 2007.- Pueden ser pequeñas o grandes y parecen inofensivas, pero si las pilas no se desechan en los puntos concretos acaban contaminando las aguas subterráneas y el suelo. Y lo peor se introducen en las cadenas alimentarias de las que se nutre el ser humano. “Si se echan a vertederos, se incineran, tienen metales pesados muy contaminantes, mercurio, cadmio, zinc. Si llegan al suelo aparte de ser muy persistentes y quedarse miles de años en el suelo pueden desprender otras sustancias que se vuelven más contaminantes todavía”, explica Elodia Pérez, técnica de residuos de Amigos de la Tierra.
La asociación multisectorial de empresas electrónicas y comunicaciones, Asimelec, que colabora con el Ministerio de Medioambiente se ocupa del reciclaje de las pilas.
“Un reciclaje mucho más fácil, va a las plantas; ahí las pilas se desmontan, se sacan los materiales y por un proceso de filtrado se van filtrando y al final esos materiales, el níquel, ese carbón, acero, etc, eso vuelve de nuevo al sistema de materias primas”, dice José Pérez García, director general de Asimelec.
No hay muchos contenedores de pilas en la capital española. En el año 2005 se recogieron 382 toneladas de pilas, la mayoría de ellas fueron puestas en los contenedores durante las Navidades, pero del cien por cien de las pilas que se recogieron tan sólo el 15 por ciento fueron recicladas.
“Yo creo que es muy importante que sepan lo, pues lo perjudicial que es tirar una pila a la basura normal, al cubo de basura normal y por otro lado que tengan disponibilidad para echarla en un sitio de separación selectiva cerca de su casa”, manifiesta Elodia Pérez, técnica de residuos de Amigos de la Tierra.
Por su parte, José Pérez García, director general de Asimelec añade:
“Habrá que hacer una campaña de concientización importante para que se molesten en desplazarse a esos puntos que trataremos de que sean cómodos, que sean accesibles, que la gente lo tenga realmente fácil para que puedan depositar las pilas, pero si no colabora no hay nada que hacer”.
Pero ¿estamos realmente concientizados de tirar las pilas en los lugares adecuados? “Yo se las llevo a un taller que está encargado de recogerlas y ya está”, dice un ciudadano español.
“Las echo a los contenedores de las pilas”, dice otro.
“No utilizo pilas”, añade uno más.
En España se consume un promedio de 10 pilas por persona y por año. El Parlamento europeo aprobó una directiva que obliga a los estados miembros a contar con sistemas de recogida a partir del 2008 y establece como objetivo recuperar al menos el 25% de las pilas en el 2012.
El fin último es que el reciclaje esté acorde con el respeto a la salud, la seguridad y la gestión de residuos y en última instancia con el equilibrio del ecosistema.