MADRID, España, feb. 2, 2007.- Mana Pérez tiene 52 años. Es dominicana. Vive en Alcorcón, la ciudad donde últimamente se han enfrentado bandas latinas, ultras y chicos de la localidad. Desde hace 17 años vive en España. Con mucho esfuerzo trajo a su familia. Todos trabajan. Nunca había tenido ningún problema hasta que hace unas semanas unos jóvenes ultras intentaron agredirla; ahora vive con miedo.
“Salgo porque tengo que salir a trabajar, pero salgo con un poco de miedo sabe? Entonces, tendré que ir al trabajo y venir con miedo”, dice Mana Pérez.
Desde que existen estos brotes de xenofobia, las bandas latinas se esconden y son muy pocos los que salen.
“Siempre pasa, todos los días hay peleas con cuchillos”, narra un joven latino.
Luego de los acontecimientos de lo últimos días, semanas, en diferentes ciudades españolas, concretamente aquí también en Alcorcón, al sur de Madrid, cabe preguntarse si existe racismo.
“Se mira con recelo al inmigrante, al inmigrante latino, en este caso y el inmigrante tiene miedo. ¿Por qué tiene miedo’ porque está detectando ese reproche social por algo que no ha hecho, o sea está ausente del problema”, manifiesta Esteban Ibarra, director del Movimiento contra la Intolerancia.
Pero a pesar de estos brotes de xenofobia no se puede olvidar que la migración ha dado lugar a que la economía española haya crecido un 10 por ciento de su PIB.
Julio Ruiz, responsable de migraciones de comisiones obreras señala:
“Sin esa evolución del fenómeno migratorio, sin esa cantidad de inmigrantes, estamos hablando de en torno a cuatro millones y medio de personas en nuestro país, sin esto no sería posible mantener este crecimiento económico, no sería posible mantener esta generación de empleo, no sería posible por lo tanto mantener el estado de salud que actualmente mantiene nuestro sistema de protección social”.
Pero ¿qué hay que hacer para acabar con estas luchas entre las bandas? ¿Qué debe hacer la administración? ¿Cómo se puede erradicar este problema para que las bandas extranjeras sean aceptadas en la actualidad?
“Noto una ausencia de políticas de integración de jóvenes inmigrantes y tienen que ser muy finas, a través del deporte, a través del ocio, fomentar un asociacionismo alternativo. Lo que no puede ser es que el chaval de 15 años que dispone de mucho tiempo libre, la única alternativa que tenga sea el parque, se agrupe, es el matón, es el que articula, y si no son Latin King o no son Ñetas, son otro tipo de grupos”, dice Esteban Ibarra, director del Movimiento contra la Intolerancia.
Y ¿qué hacer con los pandilleros que delinquen?
“Los más delincuentes, los más criminales, los que están dispuestos a utilizar la navaja, esos se tienen que enfrentar a la justicia y a la sanción”, agrega Ibarra.
Por su parte, Ignacio López García de la Torre, secretario general de la Confederación española de la Policía explica que es necesario “establecer políticas preventivas que pasan ineludiblemente por establecer operativos policiales en la calle, para que el ciudadano se sienta tranquilo, establecer políticas judiciales acorde con lo que la sociedad demanda. Y sobre todo un control exhaustivo de los círculos de influencia del menor”.
El problema en todo caso sigue en la calle. Localidades del sur de Madrid continúan con el foco rojo. Con la posibilidad nada remota de que este fenómeno se pueda reproducir por todo el país.