WASHINGTON, Estados Unidos, feb. 7, 2007.- Ubicada en la confluencia de diversos sistemas climáticos, la República Mexicana comienza a resentir dramáticos efectos del calentamiento global. “Ciertamente México, todo, todo el Caribe, el golfo de México y el Sureste de Estados Unidos son muy vulnerables a los huracanes, y todos nos tenemos que preocupar de veras por esto”, explica el doctor Stephen Leatherman , director del Centro Internacional de Investigación de Huracanes, en Estados Unidos.
El aumento del nivel de los mares inundaría ciudades costeras mexicanas, igual que en Bangladesh, India o Egipto.
“En el caso de México, ustedes tienen problemas muy sustantivos porque la mayoría de las predicciones dice que en el norte del país podría ser más seca que antes. Eso desde luego afectará a las regiones del sur, afectaría el carácter regional de la precipitación pluvial en México”, dice por su parte, Sir Crispin Tickell, presidente emérito del Instituto del Clima en Washington.
De acuerdo a científicos de todo el mundo, de no actuar ahora, los próximos 50 años la temperatura del planeta aumentará de 2.2 a 10 grados Fahrenheit, incrementando la evaporación de los suelos, generando erosión y pérdida de áreas de cultivo e intensificando lluvia e inundaciones en otras áreas.
Al respecto, la doctora Debra Davis manifiesta:
“Vemos también la propagación de enfermedades infecciosas porque los mosquitos y los bichos están viviendo más tiempo y se están trasladando a mayor altura en las montañas, de modo que también vemos más enfermedades infecciosas”.
Para el doctor Luis Roberto Acosta, director del Instituto del Clima para México y América Latina en Washington las “enfermedades que normalmente tendríamos en las costas se podrían extender al altiplano y se podrían empezar a detectar casos. ¿A qué me estoy refiriendo? Casos de cólera, por ejemplo, en altitudes mayores en donde antes no se veían”.
En ascenso de la temperatura afectaría a los bosques, manglares; aumentaría la salinidad, expandiría los desiertos y pondría en peligro innumerables ecosistemas, particularmente del norte del país, por la falta de agua.
“Es probable que veamos una mayor fluctuación, variación de precipitaciones y, por lo tanto, sequías y, a veces, inundaciones en las mismas áreas en momentos distintos, y si esto ocurre así, lo que significa es que eso es una carga muy importante, y creo que México va a encarar los mismos problemas que actualmente Arizona y California”, puntualiza John Topping, del Instituto del Clima.
Según los científicos muchos de los pescadores mexicanos enfrentan ya una reducción del 10 al 20 por ciento en la productividad marina y deben trabajar largas jornadas para una pesca que antes no requería mucho tiempo.
Este proceso, sin embargo, aún es reversible: con la investigación y desarrollo de fuentes alternas de energía que eviten, si no eliminar totalmente la emisión de gases que producen el efecto invernadero, cuando menos evitar que aumente con el uso de más automóviles, plantas e industrias para satisfacer las necesidades de transporte y energía que vienen con la explosión demográfica.