CIUDAD DE MÉXICO, México, mar. 29, 2007.- El escenario político en Francia vive momentos intensos. A pesar de que las campañas arrancarán oficialmente trece días antes de los comicios, el 9 de abril, los últimos meses se han caracterizado por un intenso intercambio de ataques y promesas por parte de los aspirantes. Los candidatos de los dos partidos dominantes, el Partido Socialista (PS) y la Unión por el Movimiento Popular (UMP), han sido los protagonistas de este proceso. Pero la reciente y espectacular aparición de un tercer candidato, ha sacudido las preferencias, incrementando las expectativas por ver quién gobernará el país los próximos cinco años.
A unas cuantas semanas de la primera ronda de votaciones, las encuestas muestran una estrecha distancia entre los tres principales candidatos.
En primer lugar se sitúa el ex Ministro del Interior, Nicolas Sarkozy del UMP, con un 28% de la intención electoral. A éste le sigue Segolene Royal del PS, que cuenta con un 27%, y finalmente Francois Bayrou, del Partido por la Democracia Francesa (PDF) quien oscila alrededor del 20%.
Luego de doce años con el Presidente Jaques Chirac al mando, el pueblo francés parece estar listo para elegir a un nuevo mandatario. Sin embargo, la aparición de Bayrou en esta última etapa, sumada al hecho de que cerca de la mitad de los ciudadanos aún están indecisos, complica los pronósticos incluso para predecir quiénes disputarán la segunda vuelta.
El 27 de abril, cinco días después de que los ciudadanos acudan a las urnas y en caso de confirmarse que nadie alcanzó el 50% de los votos, se sabrá qué candidatos competirán en la segunda ronda. El próximo mes será definitivo para decidir hacia qué aspirante se inclinarán las preferencias.
Por ahora el proceso electoral en Francia entra a su etapa más delicada, en la que cada acusación, promesa o intervención de los candidatos, podría ser determinante para los resultados electorales.