WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 26, 2004.- La Casa Blanca, que alguna vez aseguró que Irak tenía armas de destrucción masiva, no ratificó el lunes esa aseveración, y los demócratas dieron pasos inmediatos para que el cambio en la postura del gobierno sea un tema durante la campaña electoral de este año en pos de la presidencia. El viraje en la posición del gobierno llegó después que el jefe retirado de inspectores estadounidenses de armamento, David Kay, concluyera, tras nueve meses de búsqueda, que Saddam Hussein no tenía arsenales prohibidos.
Cuando se le preguntó su opinión sobre el comentario de Kay, el portavoz de la Casa Blanca, Scott McClellan, se negó a repetir la afirmación frecuente durante los meses recientes, de que el armamento prohibido sería encontrado.
McClellan dijo que los inspectores deberían continuar su trabajo "de modo que puedan trazar un panorama lo más completo posible. Entonces veremos. Esto nos ayudará a conocer la verdad".
Kay, entretanto, fue citado para comparecer en una audiencia pública de la Comisión de Servicios Armados del Senado, prevista para el miércoles, y accedió a asistir, dijo un asesor senatorial.
El senador John Kerry, quien busca la candidatura presidencial demócrata, dijo que el presidente George W. Bush engañó al país.
"Cuando el presidente de Estados Unidos nos mira y nos dice algo, debería haber cierta confianza en él", dijo Kerry desde su puesto de campaña en Keene, Nueva Hampshire. "El ha roto cada una de sus promesas".
Howard Dean, otro candidato demócrata, dijo: "La Casa Blanca no ha sido franca con el pueblo estadounidense, prácticamente en ningún tema de la guerra en Irak".
La llamada guerra antiterrorista de Estados Unidos ha representado uno de los puntos fuertes de Bush contra los demócratas, y el manejo dado a la guerra en Irak cuenta con la aprobación de más de la mitad de los estadounidenses en las encuestas. Los analistas consideran improbable que el asunto de las armas dañe mucho las expectativas reeleccionistas del presidente.
"Ello depende de la forma en que los demócratas planteen esto", dijo James Thurber, director del Centro de Estudios del Congreso y la Presidencia en la American University. "Básicamente, ellos aparecen en las noticias tanto como el presidente durante estos días, y si siguen criticándolo por esto, el asunto puede empezar a dañarlo un poco".