WASHINGTON, Estados Unidos, ene. 27, 2004.- El presidente estadounidense, George W. Bush, parece haber agotado los argumentos para defender las acusaciones de que Irak posee armas de destrucción masiva, mientras los cuestionamientos sobre esas aseveraciones cobran mayor fuerza. En un intercambio con la prensa en la Casa Blanca, Bush fue repetitivo en sus vagas respuestas a las preguntas derivadas de las revelaciones hechas por David Kay, quien hasta la semana pasada era el jefe del Equipo de Inspectores de Estados Unidos en Irak.
En días pasados, Kay externó ante diversos medios informativos su convicción de que el régimen de Saddam Hussein no poseía armas de destrucción masiva antes de que Estados Unidos y Reino Unido invadieran Irak en marzo pasado para derrocar al gobernante iraquí.
"No se trata de un asunto político. Es un asunto sobre la capacidad de un servicio de inteligencia para reunir información válida y verdadera", indicó el experto sin abundar detalles.
Las declaraciones de Kay, quien sirvió antes como uno de los inspectores de Naciones Unidas desplegados en la nación árabe, probaron ser dañinas políticamente para Bush, pese a que trató de desviar la culpa hacia las agencias de inteligencia y espionaje.
Consultado por primera vez sobre las declaraciones de Kay, Bush dijo que agradecía los servicios del experto, así como su disposición para viajar a Irak y recoger información sobre la presencia de armas de destrucción masiva.
"No hay duda en mi mente de que Sadam era una amenaza colectiva para Estados Unidos y para otros", dijo el mandatario, quien recordó que esta evaluación era compartida por otros servicios de inteligencia, no sólo los estadounidenses.
Bush, quien era acompañado por el presidente de Polonia, Aleksander Kwasniewski, insistió que gracias al derrocamiento de Hussein "el mundo es un lugar más seguro, Estados Unidos es un lugar más seguro y los iraquíes son libres".
En varios tonos, los periodistas buscaron que Bush respondiera directamente sobre las declaraciones de Kay, pero sin éxito.
Un reportero pidió explicar las diferencias entre lo que el presidente clamaba que Hussein poseía, lo que los servicios de inteligencia aseguraban de lo que era capaz de hacer en términos de armas nucleares y las declaraciones de Kay.
Sin mirar hacia el reportero, Bush recordó el largo y tenso proceso diplomático que procedió a la invasión, para repetir por tercera ocasión de que "no hay duda en mi mente de que Saddam era una amenaza colectiva para Estados Unidos y para otros".
"Además, el señor Kay dijo que Irak era un lugar peligroso dadas las circunstancias del 11 de septiembre, dado el hecho de que eramos vulnerables a ataques, esta nación tenía que actuar por nuestra seguridad", remató el mandatario.
Kwasniewski intervino en ese momento para recordar que funcionarios de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) habían reconocido que Hussein poseía armamento de exterminio.
"Creo que es muy difícil juzgar hoy cómo fue, cuándo las tuvo, cuándo decidió continuar esos proyectos de armas de destrucción masiva, pero de acuerdo con el predecesor de Hans Blix (ex jefe de inspectores de la ONU) Irak estaba listo para producirlas", dijo.
La presencia de armas nucleares, biológicas y químicas fue el principal argumento del gobierno de Bush para invadir Irak y derrocar a Hussein, y por ello ha permanecido como el elemento más contencioso en la etapa posterior del conflicto.