Llegaron a finales de los 90, son parte de los 15 mil coreanos residentes en México, pero a diferencia de sus compatriotas no se dedican a actividades legales.
“Se están dedicando a regentear como comúnmente se le llama a la comunidad coreana en este país y que tiene sus negocios o empresas legales, ellos se están dedicando a extorsionarlos, a pedirles cierta cantidad de dinero con el fin de no causarles ningún daño”, comentó un policía investigador del Grupo Alfa de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal.
Este policía investigador detuvo el pasado 3 de mayo en la Ciudad de México a Gin Kin Hu, integrante de la mafia coreana de Estados Unidos que ingresó de manera ilegal a nuestro país.
“Esta persona tenía cuentas pendientes con la justicia norteamericana entre otros por el delito de secuestro allá en San Bernardino, California”, expresó el policía investigador.
Gin Kin Hu fue entregado a la Interpol y trasladado a los Estados Unidos a petición de la justicia de aquel país.
Otro caso es Kim Kyun Hoon quien ingresó como turista a México el 5 de octubre del 2001, actualmente es investigado por extorsionar a sus compatriotas y por su presunta vinculación con bandas dedicadas al tráfico de armas.
El contrabando de mercancías es la principal actividad ilegal ejercida por coreanos en México. De los 15 mil coreanos que viven en México, cinco mil residen en la capital, el número de coreanos ilegales es un misterio, la mayoría se dedica al comercio.
En calles del Centro Histórico, la antigua Merced y Tepito son dueños de una gran cantidad de locales comerciales donde expenden, en su mayoría mercancía de contrabando. No pagan impuestos y en sus establecimientos no hay licencias de funcionamiento ni uso de suelo.
“Queremos saber si ustedes tienen en regla sus pedimentos, si la mercancía entra normal con impuestos, No español”.
“Entran contenedores a plena luz del día o en la madrugada y que no son fiscalizados por la policía y a veces la misma policía va y los cuida para que la mercancía no les sea decomisada”, dijo Víctor Cisneros Taja, presidente del Círculo de Comerciantes del Centro Histórico.
“Buenas tardes, queremos saber si su mercancía entró con un embarque, si tienen papeles de Hacienda” No sé, no sé, hablen por allá”.
En la Delegación Cuauhtémoc saben del problema.
“El mismo embajador coreano lo reconocía, que lamentablemente había algunos coreanos que no tenían que haber llegado a México.”, aseveró José Alfonso Suárez del real, coordinador de asesores en la Delegación Cuauhtémoc.
Es la calle de Aztecas, en Tepito unas de las de mayor tradición, ahora parece barrio coreano.
“Ellos meten armas y meten droga, por supuesto que sí”, sostuvo Guadalupe Gómez Collada, presidenta de la Asociación de Comerciantes de la Ciudad de México.
Pero los traficantes coreanos no sólo están en la capital, en Chinconcuac, Estado de México, oficialmente son dueños de 53 locales comerciales, los fines de semana esta cantidad se triplica con puestos callejeros.
En lo que va del año, la Secretaría de Hacienda les ha decomisado tres cargamentos de ropa pero el contrabando sigue llegando, sobretodo por las noches.
Un comerciante coreano señalado por la comunidad como inmigrante ilegal agredió a este reportero durante su recorrido.
“No me saque a mi por favor, si no, rompo la cámara... ¿Por qué va a romper la cámara?...¿Con qué derecho me está filmando a mí?... Porque estoy filmando la calle...No me agradas...”, fue la conversación que sostuvimos con el comerciante coreano, después vino la amenaza:
“Te prometo una cosa, si sale mi cara en la televisión vas ver de nuevo mi cara... ¿Me estás amenazando?... No, sólo estoy diciendo que vas a ver mi cara otra vez”, así fue como terminó el contacto entre el coreano.
Comerciantes denunciaron que mucha de la ropa de contrabando es distribuida en una fábrica ubicada sobre la carretera Texcoco-Lechería. “Vienen contenedores con cajas de mercancía y los mismos trabajadores que están en el área de terminado los pasaban hasta la bodega a cambiarles la etiqueta”, expuso Micaela Olvera Rodríguez, ex empleada de la fábrica Starhorse.
Ante esta evidencia, Hwang Eui-Seung, Cónsul General de Corea del Sur en México, señaló que las actividades ilícitas de unos cuantos coreanos no empañan la buena relación entre los dos países.
“Se considera que la mayoría de los coreanos hacen sus actividades con todas sus fuerzas para hacer negocios correctos, si hay tales casos, naturalmente hay que corregirlos”, destacó Hwang Eui-Seung.
No hay estadísticas oficiales, pero es evidente que en México no solamente viven ciudadanos coreanos honorables, si no también otros dedicados al crimen y actividades ilegales.