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Los Reporteros
Dueños de la calle
por: Leonardo Ferrera
Fuente: Noticieros Televisa

Muchos de los llamados ‘franeleros’ están ligados con delincuencia organizada; lejos de apartar un lugar, muchos de ellos se dedican al robo de autos
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CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 6, 2004.- En cualquier calle, a cualquier hora, encontramos a los llamados “Franeleros”.

Con cámara oculta, nos dirigimos a una calle de la colonia Roma; nos hicimos pasar por “cuidacoches”, instalamos guacales y cubetas. los verdaderos franeleros reaccionaron ante lo que consideraron una invasión.

Reportero: ¡Dame chance aquí!

Franelera: ¡No, ahí deja mi caja!

Reportero: ¡Bueno, ¿Puedo dejar mi caja aquí también?

Franelera: No, psss cómo, esta es mi caja, a la vuelta no hay nadie, a la vuelta sí te dan chance, porque no hay nadie.

Reportero: ¿Cuánto hay que darle a los grulleros?

Franelera: Eso ya es cosa tuya de como te arregles con ellos.

Reportero: Bueno, dame chance aquí el día de hoy.

Franelera: No, no manches, no, no, no.

Caminamos a la vuelta.

Reportero: A mi me dijeron que aquí no había bronca.

Franelero: Yo estoy aquí, ¿pos que no me estás viendo?, de aquí para allá yo cuido todo, yo tengo un chingo de clientes.

Reportero: A mi me dijeron que no había bronca.

Franelero: No, no, no se puede, no se puede.

Más allá de mover un trapo, cuidar un vehículo o apartar un lugar, algunos franeleros están ligados a otro tipo de actividad.

“Hay relación entre los franeleros y los que roban lo vehículos, y a veces ellos mismos se prestan cuando les dejan las llaves los dueños de los vehículos”, comentó el procurador general de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), Bernardo Bátiz.

Las delegaciones Cuauhtémoc, Coyoacán y Miguel Hidalgo concentran al 60% de los franeleros de la ciudad de México.

“Este problema de verdad es lamentable, pero está ahí y nosotros decimos que es producto de la falta de empleo”, señaló Miguel Bortolini, jefe delegacional de Coyoacán.

Lo que orilla a muchos a buscar dinero fácil.

“Iba saliendo de mi oficina y la gente que me secuestró la conocemos, es gente que cuida los coches y los lava”, relató César Arturo Carrasco, víctima de secuestro.

Según la víctima, este franelero-secuestrador iba a pedir un rescate de 5 millones de pesos.

“Después de cubrir el rescate nos íbamos a ir de la ciudad”, confesó Arturo Torres Mateos, un “franelero” secuestrador.

No existe un padrón confiable sobre el número de “franeleros” que hay en la Ciudad de México.

“Están trabajando cerca de 2 mil con licencia y credencial, nosotros creemos que no tenemos ni el 10% de los cuidadores empadronados”, detalló Miguel Cortés, subdirector de Trabajo no Asalariado del Gobierno del Distrito Federal.

Se desconoce cuántos de ellos están relacionados con la delincuencia organizada.

“Cualquiera puede llegar y pararse con un pedazo de franela y la gente viene y le confía su carro pensando que se lo van a cuidar y cuando regresan ya no están”, comentó un “franelero”.

Los policías que cobran cuotas a los “franeleros” también se han convertido en dueños de la calle.

“Hay extorsión por todos lados, desde algunas grúas, algunas patrullas, algunos dirigentes”, comentó el subdirector de trabajo no asalariado del Gobierno del Distrito Federal.

La cámara de los reporteros grabó el recorrido de una grúa sobre avenida Revolución; el grullero llama con su mano al “franelero”, se acerca y con el brazo derecho le extiende un billete al oficial.

Más adelante, la grúa se detiene frente a una cantina, un “franelero” le da dos vasos con un líquido a los policías, después una bolsa con aparentemente comida.

Al continuar su camino, ocurrió la misma acción de “franeleros” extendiendo el brazo a los grulleros.

“Cómplices y víctimas si queremos llamarlo de esa forma”, así lo calificó uno de los “franeleros”.

La cuota varía según la zona y antigüedad de los “franeleros”. En la colonia Roma, la mordida es semanal.

Reportero: ¿Cuánto piden los grulleros?

Franelero: Piden 50 pesos y unos piden 60 pesos.

Reportero: ¿Diarios?

Franelero: No, cada viernes.

Pero la mayor ganancia la obtienen afuera de los centros de espectáculo.

“El problema es que llegan y te exigen que pagues antes y cuando sales del evento ellos ya ni están, ya ni te cuidaron el carro”, explicó Mario Alberto Camacho, director de Seguridad Pública de la delegación Cuauhtemoc.

Con cámara oculta, nos dirigimos al Auditorio Nacional en una noche de concierto. A pocos metros de las grúas y patrullas, varios “franeleros” y revendedores se acercaron.

Revendedor: ¿Quiere boletos de abajo?

Reportero: ¿A cómo?

Revendedor: Baratos.

Reportero: ¿No hay bronca con la grúa?

Revendedor: No, no hay bronca ¿Cuántos necesitan?

La venta de espacios públicos para estacionarse depende de la cercanía o lejanía del Auditorio.

Franelero: 30 pesitos.

Reportero: ¿Es lo menos?

Franeleros: Sí jefe, es que ahorita ya casi la mayoría están cobrando 40 y 50 pesos.

Reportero: ¿Y de a cómo le da?

Franelero: ¿A la grúa?, La mitad de cada carro.

Reportero: ¿Y a qué hora pasa?

Franelero: A las 9:00.

Reportero: ¿Ya cuándo terminó el concierto?

Franelero: No, antes de que termine el concierto.

Reportero>/b>: ¿Si no, sí se lo lleva?

Franelero: Sí, pero por eso nosotros estamos aquí, o sea que sí le entramos, nunca nos han quitado un carro, con toda confianza lo puede dejar, yo me voy hasta la 12:00 de la noche.

En realidad, este “franelero” se fue a las 9:00 de la noche una vez que dio su cuota a la grúa. Según la conveniencia son “cuidacoches” o “huyecoches”.

Reportero: Oiga, aconséjeme y si estoy acá y de repente quieren venir a robar, ¿qué hago?

Franelero: Pos no puede hacer nada, si van a robar se hace como dice la palabra, como buey.

Reportero: O sea así me hago, ¿me voy o que?

Franelero: No, nada más se da a vuelta como si nada, como que está acá, porque si te metes te chingan.

Situación similar ocurre con los “franeleros” que obligan al automovilista a pagar por un espacio.

“Sino imagínate, ya me hubieran volado los tapones, ya lo hubieran rayado, ¿no?, un montón de cosas”, comentó un automovilista.

El Gobierno capitalino envió a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) un proyecto de Ley de Convivencia Ciudadana, el cual pretende multar hasta con 20 días de salario mínimo y un arresto hasta de 24 horas a los “franeleros” que coloquen objetos sobre el arroyo vehicular. Pero mientras las leyes dan un paso, las formas de corrupción dan otro.

Los dueños de la calle continúan ganando espacios bajo el amparo de la impunidad, el problema está distinguir entre el “franelero” honrado y el coludido, problema que el proyecto de Ley de Convivencia Ciudadana no contempla.

Reportero: Dame chance aquí.

Franelera: No, es que aquí es para el coche de un contador.

Reportero: ¿De un contador?

Franelera: Sí.

Reportero: ¿Y le da su propina?

Franelera: Sí, o sea, es por semana.

Son los dueños de la calle, un problema social que ninguna autoridad ha logrado resolver.



No hay un padrón confiable del número de 'franeleros' en el DF. Foto: Noticieros Televisa

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