En lo profundo de Grecia



por: Karla Iberia Sánchez
Fuente: Noticieros Televisa




Una mirada al programa de restauración de los sitios arqueológicos en Grecia y el uso de las nuevas tecnologías para conseguirlo






ATENAS, Grecia, sep. 14, 2004.- Cuando María Ionaddu se graduó como Ingeniero Civil hace 25 años no imaginaba que tendría en sus manos el proyecto más ambicioso de su gobierno, volver al esplendor el pasado escondido 25 siglos atrás en la Acrópolis griega.

Varios sitios en Grecia cuentan con una Acrópolis, que significa “ciudad en lo alto”, pero la de la capital olímipica representaba problemas extremos:

Columnas astilladas, mármol manchado y destrucción por sismos.

En medio del ocre manto de contaminación que erosionaba los monumentos, Ionaddu tuvo que calcular las trabes para sostener la historia.

“Las condiciones meteorológicas y los altos niveles de partículas flotantes, formaban una capa que ensuciaba el mármol y le quitaba la dureza, sin contar la grasa que dejaban los turistas que tocaban las columnas”, señala María Ionaddu, directora del Proyecto de Restauración de la Acrópolis, Grecia.

Las piedras guardan el esplendor de la Grecia Antigua, por eso, los 200 profesionales más capacitados del país: arquitectos, ingenieros civiles, restauradores, expertos en mármol, participan de un programa jamás llevado a cabo, la majestuosidad del, quizá, monumento más notable del mundo antiguo: el Partenón.

Hace unos años era difícil encontrar la materia prima de los soulvalkis cerca de los monumentos: uno, dos, tres millones, seis, 10 millones de turistas pisaron y tocaron las piedras del Ágora el año pasado.

“Generalmente los turistas son respetuosos, pero a veces me siento frustrado de no poder ver las ruinas de mi ciudad sin tanta gente”, dice Nikos Tokatis, ciudadano griego.

Dimitros Katsudas, encargado del medio ambiente en Grecia en los pasados 10 años, explica a Televisa que la conservación de los sitios históricos son prioridad nacional.

“Grecia ha hecho un tremendo esfuerzo por no sólo limpiar los monumentos, sino reforestar, limpiar la ciudad”, afirma Katsudas.

Un grupo de arqueólogos especialistas se dedica a limpiar los monumentos, retirar chicles, quitar basura y de acuerdo con modelos de ciudades antiguas, restauran su forma original.

Es un esfuerzo fallido por recuperar el aspecto original de la obra maestra de Pericles, los arqueólogos de los 30 rellenaron de concreto las columnas. No determinaron que estaban pulidas y unidas con precisión milimétrica y por eso han resistido hasta terremotos.

“Las técnicas de restauración se han perfeccionado tanto, que hay incluso, protocolos internacionales. El que nosotros hacemos ahora está basado en minúsculas particulas de titanio con mármol, que son invisibles y le dan fuerza a la estructura”, comenta María Ionnadu, directora del proyecto de restauración de la Acrópolis.

“Antes había acceso libre, pero había tanta gente en los monumentos, que tuvimos que cerrarlos, para que no los maltraten”, señaló Dimitros Katsudas, ex ministro de Medio Ambiente.

Ya en la sala donde se hace la limpieza con láser, Ionnadu nos revela secretos, las cariátides han sido sustituidas por copias y la mitad de los mármoles del Partenón, están en Inglaterra.

La Acrópolis era un centro social, religioso, cívico, educativo, atlético, teatral, antes de caer en la dominación turca y convertirse en depósito de municiones.

Hoy parte de los tesoros de la Acrópolis y 16 sitios más considerados patrimonio de la humanidad, se exhiben en el museo de Atenas.

Lápidas funerarias con un realismo que estremece, estilizadas estatuillas de las Cíclades, el lecho matrimonial de Afrodita, la mano de un antiguo boxeador y los rostros de Sófocles, Euripides, Esileo.

“El mar ha guardado muchos secretos y muchas cosas que todavía están ahí”, dice Vasilea Maroussa, encargada de la sala del Museo Nacional de Arqueología.

Quizá tan apreciado como las joyas de la Acrópolis, es la enorme estatua de Poseidón, encontrada por unos pescadores en el Mar de Eubea.

Por eso, al rodear a Zeus y afuera, a María Ionnadu, no se puede más que aceptar, que el ilustre pasado, no podrá nunca, dejar a Grecia.

¿Quién podrá sustraerse a la emoción de estar en las doradas, Piedras del Aeropago? Por eso, eso, corresponde no sólo a este gobierno, sino a la humanidad entera, conservar esto, para las generaciones futuras.


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