SIDA al otro lado



por: Guillermo López Portillo
Fuente: Noticieros Televisa




Una radiografía del avance del SIDA entre los migrantes en EU






NUEVA YORK, México, nov. 23, 2004.- Hace 14 años Rodolgo y Aurelia llegaron a la ciudad de los sueños, Nueva York, en un intento por cambiar su destino, hoy, ambos están enfermos de SIDA y tienen siete hijos que mantener.

“No es fácil, al momento de la noticia, yo he escuchado mucho esta noticia, me voy a morir, mis hijos”, dice Rodolfo, trabajador migratorio en Nueva York.

Ambos, valientes, hablan de frente a las cámaras de Investigaciones Especiales de su triple desafío, como trabajadores indocumentados, como portadores de un mal incurable y como padres de siete hijos.

“Un doctor peruano, me decía, no, dice, tú ya no vas a vivir, tú ya estás, lástima que eres muy joven, y está mal, porque en vez de que me dé ánimos, me está complicando la vida”, comentó Rodolfo.

Rodolfo, originario de Oaxaca, dice que no sabe cómo se infectó de SIDA, pero ocurrió en Nueva York a mediados de los 90, la enfermedad se manifestó hace dos años.

“Estuvimos viviendo un año difícil, muy enfermos, entonces tuvimos que platicar el motivo y lo que venía si algún día mi esposa o yo, faltamos, podrían sobrevivir ellos”, comentó Rodolfo.

Afortunadamente, ninguno de los hijos del matrimonio está infectado por el VIH.

Los siete están sanos y asisten a la escuela.

Rodolfo emigró a Nueva York por primera vez en 1987.

“Salen bastantes enfermedades, por ejemplo, la tuberculosis, la neumonía, cualquier enfermedad ataca, no hay forma que uno se cure”, expresó Rodolfo, trabajador migratorio en Nueva York.

Trabajan en un pizzería en el área metropolitana de Nueva York ha recibido apoyo de su patrón.

En Estados Unidos, la prevalencia de le enfermedad es el doble que en México y existen cinco veces más posibilidades de contraerla, si no se toman las medidas de prevensión. Esto según el estudio “Migración y SIDA” del Instituto Nacional de Salud Pública, Censida y ONUSIDA.

“Hablamos de un migrante que tiene una vulnerabilidad, de una persona que está en un lugar donde no habla el idioma, su estatus no sea legal, su acceso a servicios siempre está matizado”, expresó Carlos Magis, director de la Investigación Operativa Censida, México.

Las vías de contagio principales en migrantes son contacto sexual y compartir jeringas entre drogadictos infectados.

“Los jóvenes trabajan 12, 14, 16 horas diarias por seis días a la semana, el sexto, séptimo día se emborranchan y terminan teniendo sexo entre ellos, terminan teniendo sexo entre hombres en los apartamentos, se da mucho eso, la incidencia del VIH SIDA aumenta”, comentó Gabriel Rincón, presidente de la Organización Mixteca en Nueva York.

De los 48 mil casos de SIDA registrados en México por las autoridades de Salud más de seis mil son migrantes que regresaron a nuestro país, lo que representa el 12% de los casos.

“Lo que hacen es regresar a México, no le dicen nada a nadie y se sigue diseminando la infección”, agregó Gabriel Rincón.

En el estado de Nueva York y sus alrededores hay unos seis mil mexicanos infestados de SIDA, mientras que en California hay otros ocho mil .

“El problema más gordo se da cuando regresan a sus regiones de origen en México, estamos empezando a ver elevados índices de contagio en México, se convierte ya en un problema binacional de salud”, dijo Antonio Sarukhan, cónsul de México en Nueva York.

En México, el Censida dice que cualquier enfermo que desee regresar tendrá atención y medicamentos, que cuestan entre 50 mil y 100 mil pesos por paciente al año.

“Tenemos la oferta 100% mientras sea mexicano, se infecte donde se infecte, viva en México, viva en Estados Unidos”, comentó Carlos Magis, director de Investigación Operativa de Censida en México.

El mayor número de casos de migrantes con SIDA que han regresado a México se localizan en el Distrito Federal, Estado de México, Jalisco, Guerrero, Veracruz, Michoacán, Puebla, Oaxaca y Baja California.

A diferencia de otros migrantes con SIDA, Rodolfo y Aurelia sí reciben tratamiento y medicamentos, el sistema de salud de Nueva York otorga ambulancia, atención de urgencias y fármacos.

“Me ha tocado dar el testimonio de que no se den por vencidos y no se sientan mal, porque son positivos y sigan adelante, los digo, yo soy positiva, tengo siete hijos, sigo luchando y aquí estoy”, indicó Aurelia, esposa de Rodolfo.

No saben hasta cuándo vivirán, pero por sus hijos están dispuestos a superar las náuseas que producen los medicamentos, los dolores físicos y la depresión.


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