MONTERREY, México, mar. 21, 2002.- El presidente mexicano Vicente Fox
inauguró este jueves en Monterrey la cumbre mundial contra la pobreza, convocada
por Naciones Unidas, con la participación de más de 50 jefes de Estado y de
Gobierno y las autoridades de los organismos financieros multilaterales.
Fox calificó esta reunión como "la oportunidad histórica de construir,
entre todos puentes. Construyamos juntos, países en desarrollo y países
desarrollados, los puentes del encuentro entre el crecimiento económico y el
desarrollo humano", en su discurso de apertura.
"Durante décadas las naciones del mundo han tratado de enfrentar el
problema del desarrollo y la pobreza mediante la cooperación internacional.
Pero hasta ahora los resultados han sido pobres, tardíos y descorazonadores",
señaló Fox.
El jefe de Estado anfitrión y presidente de la plenaria, dijo que
"Monterrey nos da la oportunidad de comprometernos libremente, los países en
desarrollo con la aplicación de políticas económicas responsables (y) las
naciones desarrolladas con el progreso de los más pobres.
Con este discurso inició un nuevo frente contra la
pobreza, en una cumbre en Monterrey donde países ricos y pobres se
comprometerán a asumir responsabilidades compartidas en este combate.
En la apertura de la Cumbre, a la sombra de un cruento atentado en Lima, el
secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, recordó a los líderes que
"nadie puede sentirse cómodo y seguro en un mundo dividido".
En su discurso, pronunciado ante representantes de unos 180 Estados
miembros de la ONU, entre ellos el presidente cubano Fidel Castro luciendo el
uniforme verde olivo, Annan desafió al mundo desarrollado a duplicar sus
niveles de ayuda a los pobres, para dotar de fondos a esta guerra mundial
contra la pobreza y la exclusión.
No se pueden alcanzar los objetivos de reducir la pobreza mundial a la
mitad "sin al menos 50.000 millones de dólares más al año en ayuda oficial,
aproximadamente el doble de la cantidad actual", aseguró Annan.
Annan también hizo referencia a la carga de la deuda externa sobre los
países pobres y recordó que muchos de ellos "están pidiendo alivio de una deuda
que constituye una carga insoportable".
El jefe de la ONU se congratuló de la presencia de tantos líderes del
planeta, en especial de los "que han venido de países desarrollados".
Ellos se han dado cuenta de que "vivimos en un mundo, no en dos", y que
"nadie puede sentirse cómodo ni seguro mientras tantos otros padecen
sufrimientos y privaciones", dijo Annan, que expresó asimismo su satisfacción
de ver aquí a tantos líderes del mundo en desarrollo.
"No vienen a pedir limosna. Saben que ellos mismos tienen mucho que hacer
para movilizar recursos internos en sus propios países, así como para atraer
capital privado internacional y aprovecharlo", aclaró el jefe de la ONU.
Annan defendió enérgicamente el documento denominado "Consenso de
Monterrey", que será adoptado el viernes como conclusión de la cumbre por los
representantes de unos 180 Estados miembros de la ONU, y que ha sido
fuertemente criticado por las organizaciones de la sociedad civil.
"El 'Consenso de Monterrey' no es un documento débil, como han afirmado
algunos", aseguró Annan. Pero "será débil si no lo llevamos a la práctica",
admitió.
En cambio, "si cumplimos las promesas que contiene y seguimos trabajando
juntos, puede marcar un cambio verdadero en la vida de los pobres de todo el
mundo", concluyó el jefe de la ONU.
Reiterando que para "el desarrollo se necesitan recursos", Annan admitió
que "algunos de los países donantes tal vez sean reacios a comprometerse,
porque no están convencidos que la ayuda sirva".