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  María Félix

Semblanza de 'La Doña'

María Félix muere a los 88 años de edad, el mismo día de sus cumpleaños

  SONDEOS DE OPINION

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por: Leticia Bautista, Emma Vidaurri, Rafael Tenorio y Mario Alberto León

Por Leticia Bautista, Emma Vidaurri, Mario Alberto León y Rafael Tenorio

CIUDAD DE MÉXICO, México, abr. 9, 2002.- Los Álamos, Sonora, fue la ciudad que vio nacer a María de los Ángeles Félix Güereña el 8 de abril de 1914 a las diez de la mañana.

Sus padres: Bernardo Félix y Josefa Güereña. Él con sangre Yaqui y ella hija de españoles, educada en California. Tuvo 11 hermanos.

Su increíble belleza la llevo desde la adolescencia a ser coronada como reina de los Universitarios de Guadalajara, en donde radicó por algún tiempo.

Sin embargo, dotada de una férrea voluntad, quiso sacudirse el mando paterno y muy joven contrajo matrimonio, un casamiento que por la juventud e inexperiencia, terminó en divorcio.

Pero más allá de estos datos, se puede decir sin lugar a dudas que María Félix, nació y creció, cuando posó frente a las cámaras de cine.

Y llegó a ellas después de que su belleza natural la llevara a los 28 años de edad a promover casi gratuitamente los trabajos de un cirujano plástico.

El galeno engañaba a la gente mostrando la belleza de María Félix como un éxito de su destreza quirúrgica y así ganaba clientela. Pero María Félix estaba llamada a ser algo más que un maniquí.

Fue la casualidad lo que llevó al Ingeniero Fernando Palacios a encontrar por las calles de México a María Félix. Él la invito a hacer una prueba en el cine.

Después de mucha insistencia María aceptó el reto y la historia cambiaría.

Es difícil saber con precisión en que momento surgió la estrella.

Pero desde el principio, el público en silencio, se sumergió con ella, en el sueño de la historia en la pantalla.

Las características propias de su personalidad llenaron un vacío existente dentro de los estereotipos de la época. Su belleza agresiva, su estilo, porte, garbo y clase, la convirtieron en un personaje único e irrepetible.

El primer público que vio a María Félix en pantalla, se dio cita el 25 de febrero de 1943 en el cine Palacio de la Ciudad de México. La película: "El peñón de las ánimas" bajo la dirección de Miguel Zacarías.

El papel que protagonizó María estaba destinado a una estrella del momento, a Gloria Marín. Su galán en la historia: "El charro cantor", Jorge Negrete... Un exitoso artista que se molestó por ser obligado a compartir créditos con una desconocida.

Por eso, a lo largo de todo el rodaje, tuvieron grandes diferencias. Pero María Félix no se doblegó, por el contrario, lo enfrentó y lo desafió.

Con el paso del tiempo, esta animadversión culminaría en matrimonio.

Además de "El peñón de las ánimas", otras 48 cintas conforman el acerbo cinematográfico de María Félix.

Alternó con los grandes actores de la época nacionales e internacionales. Emilio Tuero, Pedro Infante, Armando Calvo, Ernesto Alonso, Pedro Armendáriz, Domingo Soler, Víctor Junco, Jorge Mistral, Arturo de Córdoba, Ignacio López Tarso, Rossano Brazzi, George Marchall, Yves Montand, Gerard Philipe, Vittorio Gassman, Curt Jurgens por mencionar a algunos.

Los papeles que interpretó María Félix fueron muchos, pero todos con una imagen imborrable.

Actuó en "Enamorada", "Tizoc", "Maclovia", "Flor de Mayo", "Amor y sexo", "Miércoles de ceniza", "Juana Gallo", "La China Poblana", "La diosa arrodillada", "Maria Eugenia", "El monje blanco", "La cucaracha", "Vértigo", "La devoradora", "Que Dios me perdone", por mencionar algunas.

Y en cada una de ellas resurge una de las características que la hicieron única.

Es tan mala como "La mujer sin alma", tan buena como "La monja Alferez", tan valiente como "La valentina o la Generala", tan bella que representa a "La pasión desnuda", tan nuestra como "La mujer de todos", tan desafiante como "Doña Diabla" o "Doña Machetes".

Nombres de películas que dieron origen a un pseudónimo que la identificaría por el resto de sus días: La Doña.

En la carrera cinematográfica de María Félix la cinta "Enamorada" tuvo un principal significado, ya que representó su internacionalización, y con ello la Doña se convirtió en la única actriz mexicana de la época en rodar cine francés.

Actuó en tres coproducciones francomexicanas: "Los ambiciosos", "La Bella Otero" y "French-Cancan", esta última, dirigida por Jean Renoir.

Pero también hizo cine italiano. Las cintas "Hechizo Trágico" y "Mesalina".

Con María Félix el estereotipo de la mujer cambió. La mujer dejó de ser lo que la sociedad y la apariencia dictan. Es además orgullo, porte, elegancia.

Los grandes modistos vistieron a María. Jean Desses, Christian Dior, Valentino, Coco Chanel, Givenchy, Yves Saint Laurent, Bijan, Balenciaga y muchos otros. Irene Karinska y Marcel Escoffier le diseñaron sombreros, Roger Vivier le hizo decenas de zapatos.

Por eso María impuso modas en el vestir, en el peinado, en el calzado pero también en el andar, en la forma de hablar.

Implantó patrones de belleza con gestos y actitudes que muchas mujeres han multiplicado y perpetuado durante generaciones.

La vida amorosa de La Doña corrió paralela al desarrollo del viejo cine nacional.

Su apariencia insensible e impenetrable no impidió que pudiera brindar su corazón y se casara en cinco ocasiones.

Primero fue Enrique Álvarez, con quien tuvo a su único hijo, el también actor Enrique Álvarez Félix, quien falleciera el 24 de mayo de 1996.

Su segundo matrimonio fue con el afamado compositor "El Flaco de Oro", Agustín Lara, quien la inmortalizó en la melodía "María Bonita".

También contrajo matrimonio con el doblegado "Charro Cantor", Jorge Negrete, con el cineasta Alex Berguer y con el pintor Antoine Tzapoff.

Sin embargo, para María Félix, el noviazgo más importante que vivió fue el que sostuvo con el pueblo de México.

“Entre el pueblo de México y yo hay una historia de amor” dijo en 1991 en una programa de Verónica Castro.

Su indescriptible belleza inspiró a pintores de la talla de Diego Rivera, José Clemente Orozco, Estanislao Lepri, Leonora Carrington y Leonor Fini, entre otros, quienes plasmaron su mítica e imponente personalidad en varias obras.

Pero también fue tema de inspiración para distintas plumas de gran prestigio. Octavio Paz, Carlos Fuentes, Luis Spota, Carlos Monsiváis, Salvador Novo, Elena Poniatowska, Guadalupe Loaeza.

En Francia Henry Burdin escribió en 1982 un libro titulado "La Mexicana", inspirado en la vida de María Félix mientras que en España Luis Gasca le dedica varias páginas en su libro " Chicas Malas Mujeres Perversas".

Polémica y controversial, María Félix dejo huella en cada lugar del mundo que visito. Su presencia en los escenarios, aeropuertos, exclusivos restaurantes, era todo un suceso.

Fue amiga de políticos, artistas, actores, bailarines de comunicadores del tamaño histórico de Jacobo Zabludovsky, pero también de la más alta élite del mundo: El Príncipe Aldobrandini, el Duque de Alba, el Barón Guy de Roschild, el rey Faruk de Egipto, entre muchos otros.

Una de las grandes pasiones de María fueron los toros. Por eso no fue extraño que tuviera tanta química con Luis Miguel Dominguín o con Manolette, a quien vio morir en el ruedo.

La diva de habla hispana fue coronada reina muchas veces y en múltiples ocasiones recibió premios a su belleza, a su talento, a su trayectoria.

Además fue huésped de honor, hija predilecta de varias ciudades en el mundo, como la Habana, Cuba, incluyendo condecoraciones como la Comandeur de la orden de las artes y letras de Francia.

Precisamente en Francia María vivió gran parte de su vida. Compartió su vecindad con México. Seis meses del año vivía en su casa de la Ciudad de México y la de Cuernavaca Morelos, y los otros seis en la ciudad Luz, en ambos casos ocupando su tiempo en exhibiciones de arte, moda, antigüedades, museos y visitar a los amigos.

Y especialmente en Francia le dedicó gran parte de su tiempo a otra de sus aficiones.: los caballos. Una cuadra de 87 ejemplares, heredada por Alex Berger, con la que ganó premios tan importantes como el gran Derby Francés y el de Irlanda en Dublín.

Aunque estuviera en otras tierras, María Felix no perdía oportunidad para afirmar que su corazón estaba en México, su país, su amada tierra.

Hoy se apagó la llama, María Félix, La Doña, la diva, dejó de existir. Y justo hoy el mito empieza a ser una leyenda.

La actriz murió en el Distrito Federal, en su casa de Polanco, de un paro cardíaco.

Mañana habrá un gran homenaje en el palacio de Bellas Artes.





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