CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 7, 2002.- Una humilde vivienda en la calle de Cedro de la colonia Cañada de San Andrés era la casa de la pequeña Ariana Martínez Villarreal, quien perdió la vida a causa de un conflicto entre un mecánico y su maestra.
Allí, en la modesta sala de la casa, justo frente a la foto de quien fuera la alegría de este hogar, fue instalado el pequeño féretro blanco con los restos de Ariana.
En la casa todo es tristeza, sus padres, no tienen deseos de hablar. Algunos ramos de flores y veladoras enmarcan los rostros de familiares y amigos que denotan gran tristeza por la pérdida de su niña, de su pequeña.
Mientras tanto, los restos del pequeño Rodrigo Reyes Ríos, la otra víctima del infortunio, eran preparados para trasladarlos a la ciudad de Oaxaca.
Durante la noche del lunes vecinos de la colonia, indignados por el incalificable suceso, fueron hasta el domicilio de José Luis Nieto Ávila, causante de la tragedia para apedrear la casa y denunciar a los familiares como delincuentes que usaban armas.
Ante esta situación, el subprocurador regional de Ecatepec, Alejandro Rodríguez Andrew, acudió personalmente esta madrugada a revisar la casa del mecánico.
“Vine nada más a cerciorarnos de que no hay armas como lo manifestaban algunos vecinos. El hecho de que hubiera violencia aquí implica peligro para la familia, y nuestra obligación también es proteger a la familia” dijo el funcionario estatal.
Patrullas de la policía municipal y judiciales permanecen en la calle de Clavel para evitar mas conflictos.