CIUDAD DE MÉXICO, México, 9 jul. 2002.- El ex presidente de México, Luis
Echeverría Alvarez, negó tener responsabilidad en los hechos suscitados en 1968 y 1971 contra estudiantes y comentó que a los
mandatarios "toda la vida" se les atribuye lo bueno y lo malo.
En conferencia de prensa ofrecida en su casa, dijo que en el reparto de responsabilidades "él no tiene ninguna" y destacó tres puntos en particular.
Uno, que no se siente perseguido por las autoridades judiciales;
dos, que se va a carear con quien sea necesario y, tres, va a acudir
ante el Ministerio Público cuantas veces sean necesarias.
Entonces, por qué se defiende después de más de 30 años de distancia de esos hechos, se le preguntó, a lo que respondió "no me
estoy defendiendo, sólo estoy aportando mis argumentos de lo que
sucedió en aquel entonces".
Ante la insistencia de quién, finalmente, fue el responsable de
la matanza del 2 de octubre en la Plaza de las Tres Culturas, así
como en la del 10 de junio de 1971, comentó que "al presidente, toda la vida, se le atribuye lo bueno y lo malo; eso ha sido siempre".
Echeverría Alvarez insistió en que no se puede simplificar la historia sólo partiendo de los análisis de esas agresiones a estudiantes e hizo un extenso análisis de la política internacional
de aquella época, como lo que acontecía entre Cuba y Estados Unidos.
descartó cualquier injerencia por parte del gobierno
de Estados Unidos en el asesinato de estudiantes en Tlatelolco.
El ex mandatario esbozó una ligera sonrisa cuando, casi al término de la entrevista alguien le preguntó ¿Va a huir del país, señor?
Se limitó a mencionar que no tiene porque huir,
pero si voy a realizar un viaje de casi una semana al Caribe.
Insistente, acotó que él no se lamenta por ningún error durante 1968 y 1971, por lo que sostuvo que él no va a pedir perdón en estos
casos.
Dice que se siente lejos de cárcel
El ex mandatario compareció por segunda vez este martes, y durante más de
tres horas, ante el fiscal especial Ignacio Carrillo, quien
investiga las violaciones a los derechos humanos ocurridas durante
el período de la llamada "guerra sucia", desde fines de los años
sesenta hasta comienzos de los ochenta.
A la salida de la Fiscalía, el ex presidente fue duramente increpado por miembros de agrupaciones de derechos humanos y ex dirigentes
estudiantiles de la época.
Entre gritos de "asesino" y empellones de los manifestantes, los
periodistas le preguntaron si se siente lejos de la cárcel.
"Sí, bastante lejos", respondió lacónicamente.
El ex dirigente estudiantil Raúl Alvarez, quien integra el grupo
de denunciantes y estuvo presente durante la diligencia, señaló que
la Fiscalía planteó al ex mandatario 180 preguntas sobre la matanza
de al menos 17 estudiantes y que éste pidió un plazo de 30 días para
responderlas.