CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 16, 2002.- Día cinco en San Salvador Atenco, las fogatas cesaron, por fin llegó la calma.
Es la madrugada de martes; los habitantes se reúnen en la plaza sólo para observar las últimas noticias que se emiten en torno al conflicto ejidatario.
Todavía la noche anterior era prohibido caminar por estas calles, cualquier movimiento ajeno era detectado por los hombres, por los habitantes de este pueblo que vienen en bicicleta vigilando.
Para esta madrugada, San Salvador Atenco descansa tranquilo, con sus habitantes en sus hogares. Sin embargo, las guardias no desaparecieron.
"Ya fueron a ver lo de las tierras los compañeros que están en distintos puntos estratégicos" comentó José Rodríguez, líder de San Salvador Atenco.
En cada uno de ellos, se tejió una historia, se quedó un recuerdo de esos días de incertidumbre.
“Yo lo que hice es cerrar y venir, agarrar nuestra arma de trabajo, que es nuestro machete, y venir a apoyar” comentó Silverio Ávila, habitante de San Salvador sobre su participación en los hechos.
Son los líderes, los que tienen tanto por reflexionar, dice Ignacio del Valle, quien permaneció tres días en prisión.
"El sueño era muy breve, nada más era lo necesario para recuperarse un poco, porque el despertar era muy gris" dijo Ignacio del Valle, líder de los ejidatarios.
Pero no todos duermen en casa, aún quedan tres habitantes que permanecen en el hospital de Lomas Verdes.
"Uno de ellos se debate entre la vida y la muerte, ya lo sabíamos, que íbamos a defender nuestra tierra hasta con nuestra propia muerte” manifestó José Rodríguez, otro más de los líderes de los campesinos inconformes por la construcción del aeropuerto alterno de la Ciudad de México.
Dicen que la defensa por la tierra es un legado para las nuevas generaciones.
"Vemos muchos muchachitos, que vienen de 9, 11 años, ya con su paliacate listos y con su machete también; la tierra no se vende, se ama y se defiende" manifestó Rodríguez.
SALE LA FUERZA PÚBLICA
Las fuerzas federales de apoyo prácticamente se han retirado de los alrededores de San Salvador Atenco.
Daniel Rabadán, suboficial de la Policía Federal Preventiva, comentó que en el área quedan alrededor de 200 elementos.
Por la carretera ya no se observan los camiones de la PFP que durante cuatro días estuvieron en alerta, mientras que tráileres y automóviles circulan libremente, aunque sobre la carretera libre México-Texcoco quedaron pedazos de concreto que sirvieron como cercos.
Elementos de la Policía Federal de Caminos aún resguardan del kilómetro 24 al 29 de la carretera Texcoco-Lechería, tramo que pasa por un lado de San Salvador Atenco.
En este tramo, con dirección a Texcoco se ha reabierto un carril y, con dirección a Lechería, dos.
"Simplemente hay un dispositivo que le llamamos Carrusel, y que implica la vigilancia de la carretera” precisó Daniel Rabadán, suboficial de la PFP.
Los señalamientos que advertían que la carretera estaba bloqueada han sido retirados.
Y el compromiso de las autoridades del Estado de México también se cumplió esta madrugada, con la retirada de las inmediaciones de San Salvador Atenco de la Policía estatal.
Justo alrededor de la una y media de la mañana de este martes cuando se retiraron alrededor de 200 elementos de la Policía Estatal que habían permanecido desde el jueves pasado luego del enfrentamiento con ejidatarios de San Salvador Atenco.
“La instrucción que tenemos es de replegarnos a nuestras bases, nos regresamos a nuestras bases” informó Héctor Alejo Muñoz, comandante de la 16ava región de la Policía Estatal.
Este grupo de 200 efectivos se encontraba en el primer reten de la autopista Peñón-Texcoco.
Durante la madrugada de este martes regresaron a Cuautitlán Izcalli a continuar con sus labores habituales.
En el kilómetro 26, a la altura del poblado de Tocuila, continúan algunos elementos de la Policía Federal de Caminos únicamente para auxiliar en el tránsito vehicular.