CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 31, 2002.- Los campesinos de San Salvador Atenco que se oponen a la construcción del nuevo aeropuerto de la capital mexicana en sus tierras han dirigido una carta al Sumo Pontífice en la que le piden que interceda por ellos.
En la misiva que harán llegar al Papa por medio del obispo de Texcoco, Carlos Aguilar, los campesinos le dan la bienvenida a México, denuncian la expropiación forzosa de sus tierras y anuncian que seguirán luchando.
"Dios ha creado los bienes de la tierra para una distribución equitativa entre todos los seres humanos y este neoliberalismo quiere acaparar nuestros recursos naturales para lucrar con ellos, esto no lo vamos a permitir", señalan en la carta.
Los pequeños propietarios, que mantienen un pulso con las autoridades mexicanas desde hace ocho meses, decidieron cambiar anoche los machetes por banderitas del Vaticano, y en lugar de manifestarse airadamente marcharon en procesión a lo largo de 12 kilómetros, para dar la bienvenida al Papa.
Hombres, mujeres y niños realizaron una peregrinación de cuatro horas por varios pueblos de la zona donde se planea construir el aeropuerto, desde San Salvador Atenco hasta Santa Isabel Ixtapa.
Con motivo de la quinta visita de Juan Pablo II a México, para canonizar al indio Juan Diego y beatificar a dos mártires indígenas del estado de Oaxaca, los campesinos anunciaron la suspensión de las manifestaciones en la capital mexicana.
Los campesinos de Atenco, que en las últimas semanas han provocado el colapso del tráfico capitalino con sus manifestaciones, aseguraron que durante la estancia del Papa no efectuarán marchas.
"No queremos que el pueblo de México piense que vamos a provocar, tampoco queremos que sea el pretexto para que la autoridad nos eche a su fuerza pública", declaró un dirigente.
Hace una semana, los campesinos y representantes del Gobierno se reunieron para buscar una solución al conflicto, pero dos días después el Ejecutivo se negó a acudir a una cita convocada por los pequeños propietarios y las negociaciones quedaron estancadas.
El conflicto, que se venía gestando hacía meses, estalló el pasado día 11, cuando los agricultores se atrincheraron en su poblado y protagonizaron un enfrentamiento con la policía que se saldó con seis heridos, uno de los cuales murió la semana pasada.
También hubo 14 detenidos y 19 rehenes tomados por los campesinos que posteriormente fueron liberados.