CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 08, 2002.-
La amenaza de paro del Sindicato de Trabajadores del Metro desató una guerra de declaraciones entre el jefe del Gobierno capitalino y el dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Roberto Madrazo.
Andrés Manuel López Obrador consideró que el paro de labores es una idea de la dirigencia priísta para golpear a su Gobierno.
“Este es un asunto político, no hay fundamento, no hay demandas laborales incumplidas, estamos a favor de los trabajadores, incluso estamos a favor del sindicalismo, sin embargo, no aceptamos que continúen las mismas prácticas de siempre, del ‘charrismo’ sindical”, aseveró el mandatario local en días pasados.
Dijo que el conflicto con los sindicatos de trabajadores “es un asunto estrictamente político, es una lanzada contra el Gobierno de la ciudad, ese señor que usted (Roberto Madrazo) menciona es un mafioso, pertenece al hampa de la política”, expresó López Obrador.
Pero Roberto Madrazo descalificó las declaraciones del jefe de Gobierno.
Dijo que es muy delicado la falta de oficio político del mandatario “y lamentamos mucho que un problema de carácter laboral se quiera convertir en un problema de carácter político; trae perdida la brújula, es lamentable”.
Este domingo López Obrador dijo que no tiene conflictos personales con el dirigente priísta, que no se repetirán las fricciones que tuvieron cuando ambos hacían política en Tabasco, e incluso, dijo, que pueden pedir su renuncia en el Senado de la República, pero eso si, aseguró que no bajará la guardia.
“No es Tabasco ni son las personalidades, es lo que se representa”, aseveró el jefe de Gobierno.
“El dinosaurio está ahí, no nos hagamos ilusiones, si ha habido cambios importantes en el país pero se reagrupo la mafia política y están angallados y quieren poner sus condiciones, y sería realmente una cobardía el que nos replegáramos”, consideró López Obrador.
Advirtió que está por verse si perdió la brújula.