CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 10, 2002.- El jefe del gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, descartó este martes la posibilidad de entregar por escrito su segundo informe de gobierno, pese a la amenaza de paro que lanzaron los líderes sindicales del Metro, Fernando Espino, y del gobierno local, José Medel, para el próximo 17 de septiembre.
En rueda de prensa en el antiguo Ayuntamiento, aseveró que esa amenaza no le preocupa y dejó claro que está listo para enfrentar ese
conflicto y prestar los servicios que sean necesarios a la población que no tiene porque ser rehén de estos movimientos políticos.
Luego de recordar que "el que se aflije se afloja", sostuvo que él cumplirá con su obligación de presentarse ante la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) para dar lectura a su segundo Informe de Gobierno.
López Obrador puso énfasis en que todos los compromisos con los trabajadores se han cumplido, y que la intromisión del líder priísta Roberto Madrazo es muestra clara de que el asunto no es más que una
"lanzada" contra su gobierno para debilitarlo.
Sin embargo, rechazó que el conflicto pueda empañar el trabajo de su administración o afectar el desarrollo del plebiscito que definirá si se construyen o no los segundos pisos de Viaducto y Periférico, obra a la que se oponen los militantes priístas.
Para López Obrador, "los dinosaurios del PRI le están apostando a debilitar a su gobierno, pero no lo van a lograr, ya que esas actitudes se enfrentarán con una nueva política".
Tenemos, dijo, el apoyo de la gente para enfrentar a las mafias y al hampa de la política, no debemos permitir que se retorne al imperio de la corrupción porque entonces nunca va a cambiar el país.
Agregó que aunque no se descarta una alianza entre los líderes "charros" del PRI y los "pirrurris" del PAN, para lograr su objetivo de debilitar la administración local, éstos no lograrán su propósito, pues él, dijo, cuenta con el respaldo del pueblo.
En torno al anuncio de la Auditoría Superior de la Federación que en la revisión de la cuenta pública del año 2000 determinó que el ex director de Pemex, Rogelio Montemayor, no incurrió en irregularidades al otorgar préstamos al sindicato petrolero, lo consideró como algo normal.
En su opinión, no se puede actuar contra Montemayor pues "préstamos por dos mil millones de pesos no podían ser entregados sin
el consentimiento del presidente de la República, por eso dijimos que
era puro ruido y que pasaría lo mismo que con el ex banquero Carlos
Cabal, quien a pesar de los delitos que cometió no fue castigado".
Destacó que si bien en los comicios del año 2000 se logró un gran avance en materia democrática, aún quedan intactas las estructuras corporativistas, prácticas caciquiles, el sindicalismo charro, y otras viejas prácticas con las que es preciso acabar.