CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 17, 2002.- Andrés Manuel López Obrador, jefe de Gobierno del Distrito Federal, rindió hoy su segundo informe de labores ante la Asamblea Legislativa.
Con un quórum de 40 diputados, el pleno de la Asamblea inició a las 10:40 horas la sesión inaugural del primer periodo ordinario de sesiones del tercer y último año de la segunda Legislatura.
En medio de un fuerte dispositivo de seguridad, tanto en el exterior, como en el interior del edificio, Andrés Manuel López Obrador llegó poco antes de las 11:00 horas al recinto legislativo para escuchar las posturas de los siete partidos políticos representados en la Asamblea.
López Obrador inició su informe agradeciendo la presencia del ex regente Manuel Camacho Solís, de los ex jefes de Gobierno del DF, Cuauhtémoc Cárdenas y Rosario Robles, y de los gobernadores de Zacatecas, Ricardo Monreal; de Tlaxcala, Alfonso Sánchez Anaya y de Hidalgo, Manuel Ángel Núñez Soto.
Comenzó defendió su política social, que busca frenar el empobrecimiento de los capitalinos con base en becas y apoyos a adultos mayores, personas con discapacidad y madres solteras, entre otros grupos vulnerables.
Reconoció que el programa de reemplacamiento vehicular que concluirá en octubre tuvo errores y contratiempos.
Aseguró que con acciones integrales se ha logrado reducir en 13 por ciento las denuncias presentadas por comisión de delitos ante los Ministerios Públicos, y que en delitos como robo de autos del año 2000 a la fecha el índice ha bajado en 19 por ciento al pasar de 119 robos diarios a 96.
El jefe de Gobierno capitalino ratificó su compromiso de renunciar a su cargo si así lo decide la ciudadanía e informo que el 8 de diciembre convocará a una consulta para determinar si se queda o se va.
"El pueblo tiene el derecho de cambiar, el pueblo pone y el pueblo quita, si quieren que me vaya el primero de enero del 2003 tendrán mi solicitud de licencia" dijo López Obrador.
Reiteró estar convencido de que nadie podría gobernar bien sin el respaldo de la gente y manifestó que su mayor frustración sería convertirse en una carga indeseable, en un lastre por todo un sexenio.
Andrés Manuel López Obrador concluyó su II Informe de Gobierno diciendo "con el pueblo todo sin el pueblo nada"