WASHINGTON, Estados Unidos, mar. 31, 2003.- Estados Unidos destacó hoy que el gobierno mexicano tomó "importantes pasos" para mejorar la situación de los derechos humanos en México, pero advirtió que sus esfuerzos continuaron encontrando "éxito limitado".
"El gobierno respetó en lo general muchos de los derechos humanos de sus ciudadanos; sin embargo, prevalecen problemas en varias áreas y en algunos estados, especialmente Guerrero, Oaxaca y Chiapas", señaló en su Reporte Anual de Practicas de los Derechos Humanos 2002.
En esos tres estados "el pobre clima de respeto a los derechos humanos representa preocupación especial", precisó el reporte del Departamento de Estado que cubre a la mayoría de los países del mundo y que destina 73 páginas al capítulo de México.
Entre los elementos positivos en la situación humanitaria en el 2002, el reporte señala la decisión del gobierno de incrementar la cooperación con la comunidad internacional y con grupos locales de derechos humanos.
Asimismo hizo notar el hecho de que miembros de organizaciones no gubernamentales (ONG's) participan ahora en calidad de miembros permanentes y no sólo como observadores en la Comisión Intersecretarial de Derechos Humanos.
El reporte indica además que el secretario de Gobernación, Santiago Creel, anunció la creación de un nueva subsecretaría para derechos humanos, a cargo de la atención de los conflictos políticos
y sociales, de fortificar la relación con el Congreso.
Entre los elementos de "preocupación" para Estados Unidos, el informe menciona como en otros años que miembros de la policía federal y estatal, y al menos un militar, fueron acusados de cometer asesinatos extra judiciales.
Igualmente advirtió que continuaron reportes de asesinatos pro vigilantes, casos documentados de desapariciones y la policía ocasionalmente torturó personas para obtener información, misma que
fue usada por la fiscalía. "La impunidad continuó siendo un problema entre las fuerzas de
seguridad, aunque el gobierno continuó sancionando a funcionarios públicos, policías y militares", según el reporte.
"Continuó la corrupción policial generalizada y el supuesto involucramiento en crímenes relacionados con los narcóticos, y el abuso y la ineficiencia policial obstruyeron las investigaciones",
añadió.
En su reporte, el Departamento de Estado sostuvo la existencia de un incremento en la violencia en general y los asesinatos en particular asociados a las drogas, particularmente en los estados
norteños y en la ciudad de México.
Asimismo hizo notar que se registró un incremento de las confrontaciones entre grupos armados civiles y simpatizantes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), aunque observó que
fueron menores que en años pasados.
Al igual que en los reportes de años recientes, Estados Unidos señaló que continuaron los ataques contra periodistas, en especial de narcotraficantes en el norte del país.