ESTADO DE MÉXICO, México, may. 12, 2003.- Marta Sahagún de Fox llamó a la sociedad a evitar promover cualquier forma de promiscuidad, que asegura, “existe tanto en hogares pobres como en
hogares ricos”.
En su visita al albergue "Ayuda y Solidaridad con las Niñas de la Calle", ubicado en Jilotepec, Estado de México, Sahagún de Fox pidió acabar con lo que la sociedad detesta, que es la falta de
respeto y de información, así como la persistencia de tabúes y temor.
La esposa del presidente Vicente Fox Quesada añadió que no descansará mientras haya una niña o un niño que duerma en la calle o que sea víctima de la violencia, tenga hambre o frío.
Expuso el caso de una menor de nueve años de edad que se acercó a ella porque desde los cinco años era violada por su padre, de quien estaba embarazada.
Sahagún comentó que ayudó a esta niña y a su pequeño hijo, además de que el padre violador tuvo la sanción correspondiente, aunque la madre de la menor lo sacó de la cárcel.
Dijo que ante esta dolorosa realidad, la sociedad debe hablar con la verdad y terminar con las simulaciones e iniciar un trabajo en favor de los menores que menos tienen, porque se lo merecen.
Indicó que en este país son necesarios ciudadanos de gran estatura, con calidad educativa y formación integral para terminar con los problemas que genera carecer de estos valores.
Tras escuchar los testimonios de las menores, la esposa del presidente Fox elogió la labor de organizaciones como "Ayuda y Solidaridad con las Niñas de la Calle", que además de enseñar a sus
beneficiarios el valor del trabajo a través de proyectos productivos, aporta el valor del compañerismo, la disciplina y el amor.
"No podemos cerrar los ojos a nuestra realidad, la cual es dolorosa, por lo tanto lo que necesitamos es información no evasión; lo que necesitamos son oportunidades y no exclusión; lo que
necesitamos son hogares y no casas de cuatro paredes; lo que necesitamos son familias unidas y no familias juntas, porque entonces estamos partiendo de la falsedad", dijo a las menores.
Destacó también la importancia de infundir a las menores que llegan a refugiarse a los albergues, huyendo de sus casas, que valen como mujeres y que merecen una vida digna y sentirse valiosas.