CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 23, 2003.- El cortejo fúnebre de José Antonio Villaseñor partió a las 15:00 horas rumbo al panteón Jardines del Recuerdo, en Tlanepantla.
Casi a esa misma hora el cuerpo de su hijo, el pequeño Marco Antonio, era sepultado en el panteón infantil de San Isidro.
La separaración de la pareja formada por Antonio y Carolina llevó a las familias a dicidir que los cuerpos se enterraran en diferentes cementerios.
Fue el siete de mayo cuando los dos se fueron hacia Estados Unidos.
José Antonio Villaseñor iba a reunirse con su hermano menor que vive en Denver, Colorado.
Recordó que se fueron el siete de mayo a Reynosa, y el domingo 11 de Mayo le llamó su hermana para avisarle que estaba en Estados Unidos.
"Estoy en una casa, nada más estamos esperando un tráiler que nos va a llevar, somos siete los que vamos a ir, es una caja con ventilación y aire acondicionado”, recordó Salvador Villaseñor, primo de Jose Antonio.
Pero no fue así, muerieron por hipotermina, deshidratación y sofocación.
La historia de Jose Antonio Villaseñor y su hijo se suma a la lista de miles de migrantes que han muerto en su intento por llegar a Estados Unidos.