CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 12, 2003.- Es un delito que se comete todos los días, en todas partes, afecta a millones de mujeres: es el acoso sexual en México.
El 80% de las mujeres que trabajan son hostigadas; una de cada cuatro víctimas son hostigadas; cuatro de cada 10 renuncian y sólo el 3% de los casos llega a tribunales.
El acoso sexual se vive todos los días en México y muchas veces en el lugar de trabajo.
"Llegaba y se me ponía atrás y me agarraba por la cintura y me acercaba a él y yo le decía: ‘oiga, estoy trabajando’, y lo empujaba”, relató una víctima de hostigamiento sexual, quien prefirió mantener el anonimato.
"Es una línea muy delgada la que hace el límite entre un halago y cuando empieza a ser un hostigamiento, o sea, cuando algo ya no te agrada, ese es hostigamiento sexual y debes detenerlo”, comentó Guadalupe de la Garza, del Instituto de la Mujer en el Distrito Federal.
En la ciudad de México, 700 mil mujeres tienen un trabajo estable. Se cree que la mayoría sufre de hostigamiento sexual, aunque sólo se han presentado 41 denuncias en lo que va del año.
De acuerdo con el Instituto de las Mujeres, los grupos en los que más casos se han detectado son:
- Las mujeres divorciadas, primerizas en su trabajo o con bajos salarios.
- Por ignorancia o desinformación, el acoso u hostigamiento sexual pocas veces es tomado en serio.
"Como que no era tomada muy en serio ¿no?, la queja, como si no fuera nada”, aseguró la misma víctima de hostigamiento sexual.
Sin embargo, es un delito y está tipificado en el artículo 259-Bis del Código Penal Federal.
La sanción va de una multa de 40 días de salario mínimo, hasta la destitución del cargo si se tratara de un servidor público quien asediara reiteradamente a una persona.
En el Distrito Federal la sanción es de tres a seis años de cárcel.
Pero a pesar de que las leyes existen, lo difícil es hacerlas cumplir.
"Esta es la parte que nos cuesta más trabajo, determinar que, en efecto, fue hostigamiento sexual. Para esto, lo que nos pide normalmente el Ministerio Público son testigos y estos actos no se dan con testigos”, explicó Dolores Unzueta, directora para la previsión y el trabajo en el Distrito Federal.
"Yo no tengo noticias de que nunca haya habido una consignación por hostigamiento, por lo difícil del tipo penal”, reconoció Bárbara Illán, subprocuradora de atención al delito, de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF).
La mayoría de las que sufren de acoso optan por otra opción, como la de salirse de trabajar.
Las víctimas son, en su mayoría, solteras o divorciadas, de entre 20 y 30 años.
El acoso sexual ocurre en todos lados, en la escuela, en el hogar, en el asiento de un taxi y, muy frecuentemente, en un vagón.
PERVERSIONES EN EL METRO
CIUDAD DE MÉXICO, México, jul. 13, 2003.- El metro de la ciudad de México es uno de los más eficientes y baratos del mundo. Transporta diariamente a más de 4.7 millones de pasajeros, a través de casi 180 estaciones.
De acuerdo con la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF), cinco estaciones del metro son consideradas las preferidas por los acosadores sexuales: Pino Suárez, Balderas, Hidalgo, Pantitlán y Martín Carrera.
Son decenas de mujeres las que lo sufren. No importa la edad y todas son vulnerables.
“Una vez yo venía sentada y venía de la escuela y un señor venía a mi lado. Me levanté y seguí caminando y él atrás, cuando me iba a bajar, me agarró el trasero”, relató una víctima de abuso sexual en el metro.
Historias como esta se repiten todos los días.
“Ese día yo iba agarrada del tubo y se me acercó mucho, me metió el pie en medio de mis piernas, le dije: ‘quita tu pie’ y se molestó y me dijo: ‘que bonita cara, como para hacer una rajadita’”, comentó otra víctima de abuso sexual en el Sistema de Transporte Colectivo (SCT).
Generalmente, los agresores son adolescentes y hombres de más de 35 años de edad.
“Detuvimos hace unos días a una persona que es oficinista, que tocó a una niña de 12 años”, informó Manuel Gomezcaña, coordinador de vigilancia del metro.
Pocos actúan en los pasillos o en los torniquetes, la mayoría lo hace en el interior, escudándose en la aglomeración.
Las autoridades del sistema de transporte registran entre seis y 10 casos diarios, pero son decenas las que padecen este delito.
Según el Código Penal para el Distrito Federal, si el abuso sexual se comete en el interior del vagón, se trata de un delito grave, que puede alcanzar penas de hasta más de seis años de cárcel, sin derecho a fianza.
En lo que va del año, se han consignado por este delito al menos a 50 hombres.
Las autoridades afirman que si existiera una mayor denuncia de las víctimas, podrían consignarse a muchos más.
Más de la mitad de las mujeres que son víctimas del acoso sexual no denuncian a su agresor. El hostigamiento verbal puede ir desde un piropo obsceno, una grosería, una broma, hasta un comentario sexual de "tipo libidinoso".
El abuso visual incluye miradas lascivas y agresivas; mientras que la agresión física puede llegar hasta la violación.
Las consecuencias: bajo rendimiento laboral, ausentismo, despidos y más allá, el rechazo al sexo masculino.
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