NUEVO LAREDO, México, ago. 3, 2003.- El ejército mexicano patrullaba este fin de semana la fronteriza ciudad de Nuevo Laredo, ubicada en el estado de Tamaulipas (norte), agitada desde el viernes por una balacera entre policías y presuntos narcotraficantes que dejó tres muertos.
La disputa entre presuntos narcotraficantes por el control de las plazas del norte del país provocó la movilización de tanquetas del ejército mexicano y unas 40 patrullas de la Policía Estatal Preventiva (PEP) apostados en puntos estratégicos en un intento por restablecer la seguridad.
Según la prensa nacional, detrás de la balacera están los narcotraficantes Osiel Cárdenas y el Joaquín "El Chapo" Guzmán, quienes buscan el control del norte del país, a pesar de que el primero está preso y el segundo es uno de los narcotraficantes más buscados después de su fuga de un penal de alta seguridad.
Paralelamente, la policía municipal enfrenta una depuración que inició con la suspensión de 198 de sus efectivos, investigados por la Procuraduría por su presunta colaboración con grupos delictivos y reforzada, según la fiscalía, con la designación de Martín Landa como titular de la corporación local.
Con una trayectoria como policía de más de 22 años y grado de Capitán, Landa declaró al asumir su cargo que está preparado "para depurar las filas de la policía municipal y asegurar que quienes se incorporen en un futuro sean personas legítimamente libres de antecedentes o compromisos criminales".
La suspensión de los policías municipales sucede luego de que la Procuraduría informó que desde el 7 de julio a la fecha 7 policías han sido asesinados.
Landa tiene como experiencia su labor como jefe policial en localidades de alta peligrosidad como son Ciudad de México, Guerrero (sur) y Morelos (norte) y se espera que pueda enfrentar la lucha de poder de los narcotraficantes que ha permeado la corporación policiaca.
La intensidad de la balacera del viernes fue dada a conocer por el procurador de Justicia del estado de Tamaulipas, Francisco Cayuela, al informar que en la escena del crimen se encontraron más de 700 cartuchos percutidos, se decomisaron cinco fusiles AR-15, dos subametralladores MP-5 calibre nueve milímetros, tres pistolas calibre nueve milímetros, una pistola calibre.380 y
tres fusiles de asalto AK-47.
Hasta ahora la Procuraduría ha detenido a seis presuntos implicados cuyas edades oscilan entre los 22 y 41 años, mismos que fueron trasladados a un hospital de la Ciudad de México ante el temor de un nuevo enfrentamiento entre sicarios rivales.
En tanto, la población, constató la AFP, permanece intranquila ante la presencia de militares en el aeropuerto, avenidas principales y puntos de ingresos de entradas y salidas de la ciudad.
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