AUSTIN, Estados Unidos, ago. 14, 2003.- Estados Unidos debería considerar la suspensión del suministro de agua del río Colorado a México si el vecino del sur continúa incumpliendo sus obligaciones de
compartir agua según un acuerdo bilateral suscrito en 1944, dijo el
jueves el gobernador de Texas Rick Perry.
La creciente deuda de agua de México' ha creado serios problemas
para los granjeros de Texas en la región fronteriza, dijo Perry.
"Parece que la diplomacia durante todos estos años no ha
funcionado", dijo Perry tras dirigirse a un grupo de gerentes de
recursos hidráulicos en la conferencia Agua 2025.
"Llegó el momento de tomar medidas adicionales. Si México
continúa negándose a cumplir sus obligaciones, Estados Unidos debe
considerar el cierre del grifo", dijo.
Perry también ratificó su propuesta de una planta desalinizadora
que permita emplear agua del Golfo de México para consumo humano y
agrícola, así como proyectos de conservación para preservar
recursos acuíferos.
El tratado de 1944 estipula que Estados Unidos y México
compartan aguas de los ríos Grande (Bravo) y Colorado.
México no ha cumplido su compromiso de enviar 350.000 pies de
agua por acre y ahora adeuda a Estados Unidos 1.4 millones de pies
de agua por acre. Un pie de agua por acre es la necesaria para
cubrir un acre de tierra con profundidad de un pie.
"Puedo asegurarles que los granjeros en el valle están más que
frustrados. Ven su estilo de vida afectado negativamente mientras
vegetales salen de Chihuahua irrigada por el agua de ellos. Es un
golpe doble para los productores agrícolas de Texas", dijo Perry.
La idea de suspender el suministro de agua fue propuesta
inicialmente el año pasado por la comisionada estatal de
Agricultura Susan Combs. Pero el poder estatal en este tema se
limita a solicitar ayuda a las autoridades federales.
"Es una recomendación. Creo que es una opción que pueden usar
para obligar a México a cumplir con el acuerdo", agregó.
La forma en que Estados Unidos suspendería el suministro es otra
interrogante.
Un acueducto para desviar el flujo probablemente costaría miles
de millones de dólares y tardaría años en construirse. También
implicaría un laberinto de reglamentos de siete estados que tienen
intereses en el río.
"Sé que se ha hablado sobre tal vez reducir el flujo de agua a
México, pero no creo que alguien haya visto realmente cómo se
haría", dijo Bob Walsh, portavoz de la Oficina federal de
Reclamaciones.
Las autoridades estadounidenses continúan negociando con las
mexicanas para resolver la deuda de agua.
El mes pasado, el representante federal Solomon Ortiz dijo que
el vicecanciller mexicano para América del Norte Gerónimo Gutiérrez
prometió que su país cumpliría con el tratado en el 2003 y 2004.
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