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CIUDAD DE MÉXICO, México, sep. 26, 2003.- Regresaron las intensas lluvias y las inundaciones al Valle de México luego de darnos unos días de débil tregua.
Por la madrugada, una tormenta despertó y sorprendió a prácticamente todos los habitantes de la Ciudad de México, al amanecer se develó el grado del daño que ocasionó.
Las zonas más afectadas fueron las delegaciones del oriente de la ciudad como Iztapalapa y Tlahuac y los municipios de Nezahualcóyotl, Chalco y Chimalhuacán en el Estado de México.
Para miles de familias fue como despertar a una pesadilla.
MAÑANA DIFERENTE EN LA CIUDAD DE MÉXICO
Antes de que amaneciera, el Distrito Federal ya padecía los estragos de una fuerte tormenta que cayó cerca de las 4:30 de la mañana, la lluvia fue implacable en las delegaciones Iztapalapa y Tláhuac.
"Las camas, los colchones, los trastes se fueron al agua, la comida, la despensa, todo se echó a perder", relata Rosa Espejel, afectada en Tláhuac.
Nadie se la esperaba, el agua afectó a 14 unidades habitacionales de Tláhuac, Iztapalapa y Venustiano Carranza, en algunos casos, la altura del agua superó el medio metro.
Otra de las unidades más afectadas fue ‘La Colmena’ en la Delegación Iztapalapa.
"Inundados y apestados, la verdad", afirma María Luisa Rodríguez, otra de las afectadas.
En Xochimilco la lluvia afectó a más de 5 mil personas en cinco colonias.
El canal de Chalco se desbordó afectando varias viviendas de la unidad Tlanesicali.
La estación del metro Merced cerró sus puertas debido a la acumulación de agua.
Pero existen las otras víctimas de la lluvia; los que se quedaron varados, cientos de personas no llegaron a sus trabajos y escuelas.
“Ya no fui a trabajar, salí desde las 5, y son casi las 10", comenta, Román García.
Desde primera hora de la mañana, el equipo de Noticieros Televisa realizó recorridos por aire y tierra, y pudo captar los trabajos que realizaron cuadrillas del Heroico Cuerpo de Bomberos, de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Dirección General de Construcción y Obras Hidráulicas, para desazolvar, retirar autos varados y tratar de agilizar el tránsito vehicular en arterias como Ignacio Zaragoza, fuerza aérea, hangares, avenida Tlahuac, Periférico, canal de Chalco y otras más.
En la lateral de Zaragoza a la altura de Guelatao el agua alcanzó a subir hasta más de medio metro, así como en muchos otros puntos de la zona Oriente de la Ciudad de México.
En estos lugares, ellos pagaron los platos rotos.
"Como circulan muchos carros, avientan basura, nos tapan las coladeras y el problema es para nosotros", relata Martín Martinez, trabajador Dirección General de Construcción y Obras Hidraúlicas.
LAS INUNDACIONES DESDE EL AIRE
La tormenta inició a las 5:30 de la mañana, bastó una hora de lluvia tempranera para que el sistema de drenaje colapsara en algunas zonas de Tláhuac, Milpa Alta, Venustiano Carranza y Xochimilco.
Otra vez casas inundadas, filas de autos de hasta siete kilómetros en Ignacio Zaragoza, en Ermita, Puerto Aéreo, Santa Cruz Atoyac o la carretera a los Reyes.
Hubo tumultos intentando cruzar los arroyos de aguas negras para llegar al paradero o a la estación del Metro más cercana, excepto Merced, que se inundó por tercera vez en esta temporada.
También se inundaron escuelas por el mal funcionamiento de vasos reguladores en Iztapalapa.
Esta mañana, volvieron a aparecer los legionarios "hombres de amarillo", empleados de Operación Hidráulica que junto con bomberos lucharon contra la basura en las coladeras.
Una vez más, el canal de Chalco se desbordó, inundó la unidad Tlanesicali donde algunos residentes buscaron refugio en un microbús que quedó atrapado por la creciente.
Desde el toldo el chofer pedía ayuda, los usuarios desde las ventanas mientras un grupo de hombres empujaba el microbús calle arriba, fuera de la inundación.
La tormenta de este viernes, causó inundaciones que alcanzaron hasta un Metro de altura en el oriente de la ciudad.
Tan sólo 60 milímetros de agua cayeron en Iztapalapa donde toneladas de basura y deficiencias en el drenaje hacen suponer que esta historia pronto se repetirá.
RÍO LERMA, EN MICHOACÁN A PUNTO DE DESBORDARSE
Los campesinos de Angamacutiro vigilan por turnos el caudal del Río Lerma, aquí las inundaciones han destruido 2 mil 500 hectáreas de cultivos.
Se dicen preocupados porque en caso de continuar las lluvias la extensión de tierras inundadas podría crecer al triple.
”Una alarma extrema tenemos, el caudal del Río Lerma que día a día está aumentando, el bordo donde estamos ubicados sirve para que no se inunden 7 mil 500 hectáreas de cultivos”, afirma Noel González, presidente municipal de Angamacutiro, Michoacán.
De las casas ubicadas en la ribera del río sólo sobresalen los tejados, 80 viviendas corren peligro de quedar bajo el agua, sus habitantes ya empacan sus pertenencias.
”Desalojar todo lo que tenga ahí, ya ¿que más?, irme por allá a donde este más alto”, relata José López, damnificado.
Una mujer vio como el agua se llevó a su becerro, a su yegua, y el chiquero donde criaba marranos y todavía no acaba de contabilizar sus pérdidas.
”Allá a mi señor, sí se le perdió su siembra toda, estaba allá para la orilla aquella, como cinco hectáreas sorgo”, relata la damnificada Ernestina Saldaña.
Durante un recorrido con el vehículo anfibio de Noticieros Televisa nos pudimos percatar que las aguas del Río Angulo que cruza este municipio de Angamacutiro cubrieron casas y cultivos.
Las autoridades municipales saben que el caudal del Río Lerma no ha llegado a su máximo nivel, la Comisión Nacional del Agua les informó que tendrá que abrir las compuertas de la presa Melchor Ocampo para evitar que se rebasen los límites de seguridad .
HISTORIA DE NAUFRAGIO EN GUAYMAS, SONORA
Elia hace esfuerzos para no llorar. El lunes perdió a su padre, Jorge Flores González, patrón o capitán del barco pesquero “Betuel”, hundido durante la llegada del huracán ‘Marty’ a las costas de Guaymas, Sonora.
Acusa que la embarcación, proveniente de Bahía de Kino, al norte, fue presa del mal tiempo, porque hubo mala información sobre la ubicación y fuerza con que el meteoro se acercaba a tierra firme desde el suroeste.
"Porque le habían dicho que iba a pegar a las cinco de la mañana del martes, y mi papá se confió y dijo que iba a llegar temprano, que si alcanzaban a entrar para esa hora", comenta.
Sin embargo, para la Secretaría de Comunicaciones y Transportes del gobierno federal, el error fue de la tripulación.
"No tuvieron la precaución de tomarse el tiempo necesario para regresar a puerto, porque los avisos se dan en todos los niveles, sí los tienen todas las embarcaciones", informa César Reyes Roel, de Puertos y Marina Mercante SCT.
Cristóbal González Flores, de la Capitanía de Puerto en Gaymas sostiene esta versión. Atribuye lo sucedido a la mala fortuna:
"Una ola más grande de lo común, le dio, impactó la embarcación, ya que atrás de él venia el “Rebel”, navegando con las mismas condiciones, y pudo llegar seguro a puerto".
Los familiares del capitán del “Betuel” esperan de las autoridades una investigación transparente e imparcial. Dicen que los casi 30 años de experiencia en el mar que tenía Jorge Flores, respaldaban su capacidad.
"Salía, y nomás veía mal tiempo y lo que hacía era meterse a puerto, porque nunca le gustó arriesgar la vida de los demás ni la de él mismo".
Al hundirse, “El Betuel” llevaba ocho personas a bordo, cuatro murieron. Tres cadáveres fueron rescatados en pocas horas. Buzos de la Marina buscan el que falta dentro del barco en el fondo de las aguas del Golfo de California.
CONTINÚAN LOS AFECTADOS POR EL HURACÁN MARTY
Ramón García, Policía Municipal en La Paz lo perdió todo por cumplir con su deber; justo cuando tocaba tierra firme el huracán ‘Marty’ en Baja California Sur, él estaba acuartelado para ayudar a la gente.
Esta vez, tras la tempestad, ya no vino la calma.
“Voló el techo, andaba trabajando y cuando vine ya no había nada ahí”, afirma.
La colonia Agua Escondida fue una de las zonas más afectadas en La Paz, a él la fuerza del agua y del viento le quitó todo lo que tenía. Su casa se quedó sin techo ni puertas.
Con el huracán Marty ahora el agua le llegó al cuello: su sueldo es de 4 mil pesos mensuales y calcula los daños de su casa en más de 6 mil pesos.
Autoridades locales y federales analizan la mejor manera de ayudar a quienes más lo necesitan para que tras la tempestad, ahora sí pueda llegar, por fin, la calma.
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