COMPRAS Adquiere el libro ‘Diccionario de política’ VALLE DE BRAVO, México, oct. 30, 2003.- El juez español Baltasar Garzón denunció este jueves la falta de límites por parte de los Estados en la lucha contra el terrorismo y lamentó que aún no haya un compromiso firme de cooperación judicial internacional.
"La única diferencia que hay entre los que agreden a la libertad, la vida y la democracia, y los que les perseguimos es, precisamente, el respeto a la legalidad. Si no, la confusión entre una posición y otra es evidente", aseveró el magistrado.
Garzón, que años atrás procesó a la cúpula del Ministerio del Interior español por la llamada "guerra sucia" contra el terrorismo de la organización terrorista ETA, sostuvo que países como Estados Unidos o Israel violan la legalidad en su combate contra organizaciones armadas y no son juzgados con severidad.
"Causa más pavor el procesar a personas por delitos de terrorismo que el aceptar que se las elimine pura y físicamente. Eso es una realidad y eso es algo que se está produciendo hoy día. También sucedía antes, pero ahora se hace sin mayor preocupación y a la vista de todos", denunció el juez de la Audiencia Nacional española.
Agregó que el clima que se generó tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 convirtió la lucha contra el terrorismo o la mal llamada "guerra contra el terrorismo" en una justificación de los abusos.
"Hablar de terrorismo después del 11-S se corre el riesgo de hacerlo exclusivamente en un sólo sentido, en el de que sólo es terrorismo aquellas acciones que individual o colectivamente diferentes organizaciones fuera del Estado agreden al Estado, a los ciudadanos o a organizaciones internacionales", añadió.
"Yo echo de menos en estas formulaciones, tanto en los convenios internacionales como en la posición común europea (emitida el 27 de diciembre de 2001) que nos olvidamos de algo importante, de los límites en la lucha contra el terrorismo", recalcó Garzón.
El magistrado hizo referencia a la proliferación de áreas donde no se respetan por sistema los derechos humanos, entre los cuales citó como ejemplo la base estadounidense de Guantánamo, en Cuba.
Lamentó que la cuestión de los prisioneros allí encarcelados no sea discutida en la ONU y en otras instituciones u organizaciones internacionales y que el tema se circunscriba sólo al debate en el seno de las organizaciones humanitarias.
"Quizás se deba ser mucho más beligerante en este tema a la hora de discutir posibilidades y vías de acuerdo y de entendimiento", concluyó el magistrado.
Para concluir su presentación en el IV Encuentro América Latina-Europa convocado por el Foro Biarritz, el juez español señaló que falta "un replanteamiento más global pero uniforme con el fin de que las normas de los diferentes países se aproximen y se garantice esa cooperación entre continentes, regiones, en el ámbito de la administración de justicia".
Para Garzón, terrorismo, delincuencia organizada y criminalidad transnacional forman parte junto a otras lacras del "lado oscuro de la globalización", lo que hace hoy día de la cooperación entre el poder judicial "algo absolutamente imprescindible" pero en la cual "no hay una voluntad definitiva de que esto se pueda reconocer".
"Pienso que los principios de soberanía, territorialidad, y con los de jurisdicción penal universal deben tener una interpretación conjunta, integradora, no sustitutiva o vista como una intención de someter una jurisdicción a otra", concluyó Garzón.
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