CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 14, 2003.- Ni un milagro podría salvar al paciente Elpidio Calderón Rojas de 57 años, toda vez que clínicamente está muerto.
Sólo restan unas horas para que su organismo deje de respirar y los médicos procedan a desconectarlo de los aparatos que lo mantienen con vida.
El doctor Rafael Yañez Morales, director de urgencias del hospital Zaragoza del ISSSTE, explicó que la bala que le penetró en la cabeza, destrozó el cerebro y ya no tiene sensibilidad; sólo esperan la muerte natural.
El médico informó que por ética profesional no van a quitarle los aparatos, ni aunque la familia lo pida.
Familiares de Elpidio, quien fue asaltado al salir de una sucursal bancaria, explicaron que respetarán la decisión de la esposa, pero que están convencidos de que los médicos tienen la última palabra.