CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 23, 2003.- Las tomas clandestinas en ductos de Pemex Refinación generan pérdidas en promedio al año de más de 150 millones de pesos, además de que constituyen riesgos de incendio,
explosión y daño ambiental, reveló información de esa subsidiaria de Petróleos Mexicanos (Pemex).
El transporte mediante ductos es el más seguro, confiable y de
mayor efectividad para mover los grandes volúmenes de hidrocarburos,
pero uno de los problemas que se tiene son las tomas clandestinas.
De acuerdo con el documento, este año se han erogado 136.6
millones de pesos para atender el robo de hidrocarburos mediante
tomas clandestinas, que implica interrumpir el transporte, reparar
los ductos y remediación del sitio afectado.
Los trabajos de mantenimiento y vigilancia a los ductos ha permitido disminuir el número de tomas clandestinas en los últimos
nueve años.
En 1995, Pemex Refinación detectó 297 tomas clandestinas, el
siguiente año la cifra alcanzó 366, para disminuir a 159 un año
después, pero una vez más se elevó a 240 en 1998. La incidencia menor
se alcanzó en 2001 con 131 tomas y en 2003 se han reportado 136.
Hasta octubre pasado, se han gastado 1.4 millones de pesos en la
atención de las contingencias; 28.6 millones por la interrupción del
fluido; 79.2 millones en la reparación de los ductos y 27.3 millones
de pesos es lo que representan los costos de la afectación de los
lugares donde se ubican las tomas.
Para disminuir o erradicar el robo de hidrocarburos a través de
este medio, la subsidiaria desarrolla medidas a través del Sistema de
Control Supervisorio y de Adquisición de Datos (Scada).
Dicho sistema detecta y atiende las fugas por fallas o actos
ilícitos, centraliza la información operativa en tiempo real,
disminuye los riesgos de impacto a la población y el medio ambiente,
supervisa y controla las operaciones, contribuye a disminuir los
costos de operación y garantiza la seguridad.
No obstante la problemática, la transportación por
ducto es tres veces más barata que por buquestanque y es 12 veces
menor al que se efectúa por medios terrestres con autostanque; en
tanto, la frecuencia de accidentes es de 1-10 respecto a los otros
medios de transporte.
El promedio de antigedad de los ductos en operación es de 26
años, ya que el ocho por tiene una vida menor a los 10 años; el 65% tiene entre 11 y 30 años y el 26 por ciento tiene más de
31 años.