CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 27, 2003.- El jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, indicó que el próximo año no aumentará su salario, a pesar de que en la Ley de Austeridad que presentó a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) propone topes de 54 salarios mínimos. En conferencia de prensa, consideró que también debería haber topes salariales en altos cargos como jueces, diputados, secretarios federales y hasta el Presidente de la República.
El Ejecutivo local reiteró su posición de cancelar beneficios, como servicios médicos pagados por el erario, bonos, aguinaldo, vehículos nuevos y otros con los que se ahorrarían 40 mil millones de pesos.
Dejó claro que en estos momentos recibe un salario de 65 mil 800 pesos y espera que para el próximo año su aumento sea conforme a la inflación, y de igual manera se aplicará para funcionarios de su gobierno.
López Obrador recordó que para este 2003, la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) aprobó un salario de 70 mil pesos para el jefe de Gobierno, monto que no aceptó, así como tampoco permitió incrementos en las percepciones de los secretarios de su administración, y con ello se logró tener un ahorro de 150 millones de pesos.
Indicó que en lo que va de su gobierno, se lleva un ahorro del 20% en gasto corriente, mismo que se ha utilizado en programas sociales y construcción de obras. Precisó que sí ha habido aumentos por encima del 2% de la inflación, pero sólo para los trabajadores, y esto –dijo- ha sido con el propósito de recuperar el valor adquisitivo que se ha ido perdiendo.
La clave para contar con más recursos –aseguró- es bajar el gasto corriente, aplicar la austeridad y evitar la corrupción con el propósito de obtener más recursos.
El Ejecutivo local mencionó que en el 2000 su administración destinó un presupuesto de 5 mil millones de pesos en salud y educación y para el 2004 planea destinar 13 mil millones de pesos.