CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 10, 2003.- Este martes la SAGARPA y la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos difundieron por separado dos comunicados; se refieren a los resultados de una investigación conjunta realizada hace una semana en Sonora y Baja California, por autoridades de ambos países. Inspeccionaron cuatro empresas productoras de cebollines para determinar su presunta responsabilidad en los brotes de hepatitis "A" que afectaron a cuatro estados de la Unión Americana.
Durante una semana las empresas fueron obligadas a suspender actividades.
“Por supuesto que puede ser un castigo injusto a esos cuatro productores, pero eso nos permitía como autoridad mexicana decirle a nuestra contraparte de Estados Unidos si eso es lo que te preocupa nosotros los suspendemos y, pero déjanos dejar exportar tranquilamente a quienes no han sido sujetos de sospecha alguna, y a partir de ahí se tomó la decisión”, señaló Javier Trujillo, Director nacional de Sanidad, Inocuidad y calidad Agroalimentaria.
Según el comunicado de la Sagarpa, autoridades sanitarias de Estados Unidos y México reconocieron que no se encontró evidencia en México como fuente de la contaminación por hepatitis "A" en cebollines.
El comunicado de la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos reveló lo contrario:
“Se ha determinado en investigaciones de autoridades de salud locales y estatales de los centros para el control de enfermedades y de la Administración Federal de alimentos y medicamentos, que los brotes fueron causados por cebollines de procedencia mexicana, en Tennesse, Georgia y Pensilvania.”
Se le preguntó a Javier Trujillo, funcionario de la Sagarpa, si la Administración Federal de Alimentos y Medicamentos había faltado a la verdad.
“Yo diría al profesionalismo de como presentar la verdad... Yo creo que si me pregunta entre las hipótesis, yo creo que prefirió una actitud que puedo entender de una autoridad regulatoria, prefirió siempre poner la culpa del otro lado de la frontera, porque es una manera cómoda de no aceptar la responsabilidad que eventualmente le pudiera corresponder.”
Javier Trujillo explicó que una día antes de la difusión de los comunicados, funcionarios mexicanos y estadounidenses se reunieron en Washington.
Revisaron los resultados de la inspeccion conjunta. Acordaron continuar la investigación en Estados Unidos, principalmente en California, porque las investigaciones en territorio mexicano habían concluido.
Hoy Javier Trujillo reconoció que las autoridades de Estados Unidos le tomaron el pelo:
“Ciertamente sucedió que a su servidor le quisieron presentar una verdad que no estaban dispuestos a sostener cuando lo comunicaron públicamente y bueno si me vieron la cara, me la vieron.