CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 11, 2003.-
El gobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, continuará otros seis años al frente de esa
institución, tras ser ratificado hoy por el Senado mexicano.
Un total de 84 senadores le dieron su apoyo, nueve se abstuvieron y sólo 17 votaron en contra de la ratificación de Ortiz, ex ministro de Hacienda, que estará al mando del banco central hasta finales de 2009.
El presidente de México, Vicente Fox, ya había sugerido la confirmación del funcionario en junio pasado, aunque debió superar la oposición de algunos senadores de su partido, Acción Nacional (PAN).
Ortiz, en cambio, había recibido el apoyo del presidente de los
banqueros mexicanos, Manuel Medina Mora; del ministro de Hacienda,
Francisco Gil Díaz, y del magnate Carlos Slim, considerado el hombre
más rico de Latinoamérica.
"Ha hecho un buen trabajo, al igual que el secretario de Hacienda", señaló Slim.
Medina Mora recurrió a términos del béisbol para referirse a la
ratificación: "Cuando un pítcher está lanzando bien, ¿Por qué
cambiarlo?".
Ortiz, por su parte, destacó hace unos días una baja a niveles
históricos de la inflación, que este año rondará el 4%, y
de las reservas internacionales, que superan los 55.000 millones de
dólares.
"Se ha avanzado en la parte de estabilidad económica y todo el
mundo está de acuerdo en que han habido aspectos positivos en cuanto
a la reducción de la inflación", explicó.
Aunque, agregó, "esto no es suficiente" porque "la estabilidad
económica no es un fin en sí mismo, sino un medio para alcanzar el
crecimiento económico, empleos y bienestar".
Desde el inicio de la administración Fox, en diciembre de 2000,
México ha padecido estancamiento económico y un déficit cada vez
mayor en la generación de empleos.
Este año el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) será de
menos del 1.5%, una cifra menor que la de crecimiento
poblacional, que ronda el 1.8%.
Cada año hace falta la creación de más de un millón de empleos
para satisfacer a quienes se incorporan al mercado laboral, y en
estos tres años no fue mayor a 300.000 puestos de trabajo.
Según Ortiz, "ese (crecimiento) es el único objetivo de la
política económica, no hay otro. El objetivo de la política pública
es crecer y mejorar el nivel de vida de la gente, crear empleos,
educación, etcétera."
Ortiz fue designado ministro de Hacienda en diciembre de 1994,
cuando estalló la crisis que puso al borde de la cesación de pagos a
este país y provocó el "efecto tequila".
Desde ese cargo manejó la recuperación monetaria, que incluyó una línea de créditos externos por 50.000 millones de dólares, de los que se usaron el 80 por ciento y fueron íntegramente pagados cinco
años después.
Hombre de confianza de los mercados nacionales e internacionales,
su reelección era prevista y deseada por estos desde hacía meses.