CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 12, 2003.- El jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, consideró necesario serenar los ánimos en cuanto a la reforma fiscal, ya que –dijo- aún faltan 15 días para un periodo extraordinario donde se podrá discutir otra propuesta en la materia. En rueda de prensa, planteó que no hay motivo para considerar como una situación grave el no haber votado a favor de la iniciativa de reforma fiscal que presentó el presidente Vicente Fox.
Destacó que eso es normal en una democracia y que lo importante es tener una institución fuerte y aunque reconoció que la discusión de la reforma fiscal era un asunto importante, la gente en esos momentos estaba rindiendo tributo a sus tradiciones.
López Obrador indicó que cuando se presentan estos casos, hay que analizar que tanto permea, toda vez que si se trata de un conflicto que se queda arriba y no baja a la ciudadanía, entonces no debe ser motivo de preocupación porque es un problema que se va a solucionar, y sólo es cosa de serenarse.
A los inversionistas, pidió que lo ocurrido este jueves en la Cámara de diputados no genere nerviosismo, pues aseguró que nuestro país es una nación fuerte y destacó la ratificación de Guillermo Ortiz como gobernador del Banco de México (Banxico), lo que indica –dijo- que está bien la macroeconomía aunque no así la microeconomía.
Reconoció que no comparte la política económica que se aplica desde hace más de 20 años, desde la época –precisó- del innombrable, pero insistió que México es un país "inmensamente fuerte".
Subrayó que con esto no gana nadie, porque no se trata de ganadores o perdedores, pero forma parte de un ejercicio normal que se da siempre a finales del año cuando se discute el presupuesto, e insistió en que "no hay que exagerar".
Sobre el presupuesto para el Gobierno de la capital del país, que se analiza en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF), el político tabasqueño se declaró tranquilo, optimista y confiado en que no habrá mayores problemas.