CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 21, 2003.- Al conocer la decisión de la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, de no aceptar la propuesta panista al proyecto de reforma fiscal, el presidente Vicente Fox emitió un mensaje a la nación. Señaló que la nueva mayoría impuesta en la dicha comisión decidió rechazar, en contra de los intereses del país, la reforma fiscal que otorgaba mayores posibilidades al Estado mexicano para cumplir mejor con sus responsabilidades sociales.
Fox señaló que respetaba la decisión de los diputados, pero que la lamentaba y la calificó como un error histórico en materia fiscal.
Reiteró que como presidente de la República se comprometió “a fondo” e hizo todo lo que estuvo a su alcance, convencido de que es indispensable superar el rezago de décadas en materia fiscal.
Sin embargo, manifestó que hay fuerzas políticas que interponen intereses facciosos a los de la nación.
“El país no puede ser rehén de los conflictos de grupos al interior de un partido. El capital político no puede tener como destino el interés de un grupo. Debe invertirse en bien de la nación”, manifestó Fox.
Añadió que por lo anterior, el gobierno de la República ha comprometido su capital político y lo seguirá haciendo con el fin de lograr lo que conviene al país.
Agregó que la responsabilidad de los actores políticos debe ser una parte fundamental del cambio que tiene que darse en el país.
El jefe del Ejecutivo puntualizó que los juegos del poder son entendibles, pero que éstos no pueden poner en riesgo el futuro de la nación y reiteró que pese a los desencuentros políticos de los últimos días, refrendaba su fe y su compromiso con la política.
“Todos reconocemos que el Estado mexicano requiere más recursos para poder hacer frente a las necesidades de la sociedad. Esta decisión retrasa la posibilidad de impulsar el crecimiento, generar empleos, invertir más en infraestructura, energía, escuelas, universidades, hospitales y en ampliar, por ejemplo, el seguro popular”, insistió. Reiteró el presidente que “dicho con claridad y sin rodeos”, la reforma era necesaria para enfrentar la miseria en la que viven millones de mexicanos.
Añadió que profundizar el federalismo y dotar a los estados y municipios de más recursos para fortalecer sus finanzas públicas es un propósito de su gobierno que también tendrá que postergarse a causa de la decisión de esta nueva mayoría y quienes la impusieron en la Comisión de Hacienda en la Cámara de Diputados, que “pensando en sus propios intereses se desdijo del compromiso que había asumido y hecho público”.
EL PAÍS SIGUE SU MARCHA
El primer mandatario puntualizó que el gobierno de la República cumplió con la palabra empeñada y que no obstante la decisión en contra de la reforma fiscal, el país sigue su marcha y no se pone en juego la solidez de las instituciones y la estabilidad de la economía. Aseguró que tampoco está en juego el futuro de “esta gran nación”, pero sí el avanzar con más rapidez y eficacia en la solución de los grandes rezagos sociales.
El presidente Fox reiteró que su gobierno continuará realizando su trabajo en un marco de austeridad y se comprometió a no descuidar áreas prioritarias.
“Nuestra estrategia será seguir reduciendo el gasto corriente para destinar los recursos necesarios a la inversión pública que garantice el desarrollo social”, señaló.
Criticó a quienes no se comprometieron con la reforma ya que han “hecho un grave daño a las previsiones futuras del país”.
Afirmó que la mayoría de los mexicanos y los actores políticos entendieron el carácter imprescindible de la reforma, por lo que les hizo un reconocimiento, y en especial a su partido, por su “actitud responsable y comprometida”.
“Mi reconocimiento a todos los que con decisión apoyaron, a los que no lo hicieron, que la historia los juzgue. México no puede permanecer estancado frente a los cambios profundos y acelerados que hoy vive el mundo”, señaló.
Fox reiteró que su gobierno tiene un compromiso frente al futuro por lo que está empeñado en hacer de México un país viable y competitivo en el entorno mundial, ya que el país requiere una reforma fiscal y no se puede seguir viviendo de cara al pasado, manteniéndonos como una de las naciones con menos recaudación fiscal en el mundo.
“No podemos, sería irresponsable, dejar a México sin la reforma que le permita resolver problemas que viene arrastrando por décadas. Seguiremos en esa lucha, es por el bien de México, el país marcha y seguirá marchando. México es más grande que los intereses de grupo. Como presidente seguiré dando las batallas que sean necesarias, por México, por los pobres, por los indígenas. Seguiré luchando por los desempleados, por una economía exitosa y fuerte, seguiré trabajando por las próximas generaciones, por nuestros hijos”, concluyó el Presidente.