CIUDAD DE MÉXICO, México, dic. 25, 2003.- Se calcula que en la República Mexicana hay más de 4 millones de piezas religiosas, por eso el negocio del robo y tráfico de arte sacro ha ido en aumento. El arte sacro se puede encontrar en cualquiera de las más de 19 mil iglesias que hay en México, y quienes las compran, en su mayoría son coleccionistas.
"Sería gente que le gusta una pieza en particular, tenemos que decir que comparado el arte sacro con otro tipo de arte, curiosamente no tiene mucho valor en el mercado", comentó José de Jesús Aguilar, sacristán mayor de la Catedral Metropolitana del Distrito Federal.
Pero quien roba una pieza de arte sacro, no sólo se lleva un objeto de bajo valor comercial en la mayoría de las ocasiones, sino que es responsable de un daño histórico.
"Se está quitando información histórica, patrimonio artístico e histórico y también una información documental. ¿Cuánto valdría la Capilla Sixtina si la cortaran en pedazos, si la vendieran?, en otros sitios, a lo mejor podrían los de las subastas de Nueva York vender una cantidad enorme, un fragmento de la mano de Adán, pero le estarían quitando el contexto de la riqueza", explicó Aguilar.
En México, prácticamente no se denuncia el robo de arte sacro, pero la Conferencia del Episcopado Mexicano ha decidido tomar cartas en el asunto. Su objetivo es coordinarse con el Gobierno Federal para lograr un registro exacto de las obras sacras en el país, y aplicar diversas medidas contra el robo de estas piezas.
"Vamos a comenzar a trabajar apenas a inicios del próximo año del 2004, y nuestra primera junta será precisamente con el maestro Javier Cortés Rocha, director de sitios y monumentos", precisó el sacristán mayor.
En la Catedral de Puebla, hace años se registró un importante robo de arte sacro. Pero hoy en día, santuarios como la Basílica de Guadalupe y la Catedral de la ciudad de México cuentan con mayor seguridad. El Gobierno Federal auxilia en la protección de sus valiosas obras.