MONTERREY, México, ene.10, 2004.- La Cumbre Extraordinaria de las Américas se acercó en la noche del viernes a una situación sin precedentes en que tendría que emitir una "declaración inconclusa" debido al lento avance de las negociaciones por intereses que parecían de momento irreconciliables. Las posiciones estaban contrapuestas en la definición del alcance de la corrupción del sector público hacia el sector privado, a la que se opone Estados Unidos, y la mención al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA) como mecanismo de promoción del desarrollo, al cual se oponían Brasil, Venezuela y otros países.
En la capital mexicana, el presidente Vicente Fox dijo que el ALCA no será tema de debate de la cumbre, por lo que en aras de un avance se esperaba el retiro de su mención en la llamada Declaración de Nuevo León.
Aún así, al entrar la redacción a su jornada final el sábado, los delegados encaraban la posibilidad de no concluir siquiera la revisión de todos los artículos de una declaración que preliminarmente fue elaborada en Washington a mediados de diciembre.
Esa declaración tenía 60 artículos, pero al llegar a Monterrey, donde los presidentes de las Américas se reunirán el lunes y martes, fue aumentada con otros 10 más.
Un participante en las sesiones del viernes dijo unas dos horas antes de suspenderse el debate a las 9:30 p.m. (02:30 GMT del sábado), que sólo se había avanzado en los 44 primeros artículos y que se estaba hablando de llegar apenas a los 52 o 53 al concluir el plazo el sábado.
La cumbre fue convocada para abordar temas específicos y cuantificables como el desarrollo social, gobernabilidad democrática y lucha contra la corrupción. La declaración debería reflejar ese espíritu.
Venezuela y Brasil se oponen a una mención del ALCA, un proceso anunciado en 1994 justamente en la primera cumbre de este tipo en Miami y que debe concluir el próximo año. Los opositores sostienen que el ALCA tiene sus propios mecanismos de coordinación.
Estados Unidos, que ha recibido el apoyo de algunos Estados del Caribe, desea la inclusión en armonía con lo que ha sido el patrón de su política exterior hacia el Hemisferio Occidental durante el gobierno del presidente George W. Bush.
La redacción final empezó el jueves y en una jornada que duró 14 horas el avance llegó hasta apenas los primeros 18 artículos.
Los delegados habían acordado trabajar primero sobre los 60 artículos iniciales y abordar los otros 10 si quedaba tiempo. Entre los 10 nuevos añadidos figuraban menciones al terrorismo, así como algunos aspectos sobre gobernabilidad y el derecho al desarrollo de los "pueblos indígenas", temas que quedarían excluidos de la declaración.