MONTERREY, México, ene. 12, 2004.- El presidente Vicente Fox Quesada y su esposa Marta Sahagún de Fox ofrecieron la noche de este lunes una cena a los 34 jefes de Estado y de Gobierno que participan en la Cumbre Extraordinaria de las Américas. En un breve discurso, el presidente Fox indicó que "todos los aquí presentes soñamos con una América unida en la democracia y la prosperidad, una América diversa, pero unida en el respeto mutuo, en el reconocimiento al valor intrínseco de cada uno de sus pueblos, de cada una de las personas".
En el Patio Central del Palacio de Gobierno, el jefe del Ejecutivo federal anotó que hoy, cuando la democracia en América es ya una realidad, tenemos todavía el desafío de lograr una prosperidad compartida.
Aclaró que no se trata de un sueño inalcanzable, sino de una realidad posible de forjar, de una realidad en la que deben de participar todos los ciudadanos, todos los pueblos, incluidos los pueblos indígenas.
El mandatario mexicano mencionó que los pueblos indígenas deben tener el lugar que les corresponde en el desarrollo de las sociedades y que, injustamente, se les ha negado.
Subrayó que no sólo se trata de reconocer las aportaciones de esos grupos indígenas, sino sobre todo de honrar la condición humana de cada uno de sus integrantes, la dignidad de los pueblos autóctonos.
Sin duda, destacó, la diversidad de culturas que caracteriza a América es una enorme riqueza que se multiplica al compartirla; "nuestras culturas son fuente permanente de energía, de ideas, de creatividad y sustento histórico", así como "terreno común que nos permite imaginar y construir un futuro de paz, prosperidad y oportunidades para todos".
Fox Quesada aseguró que no se puede ignorar esa riqueza ni encarar los retos del presente y los desafíos del futuro sin su ayuda.