MONTERREY, México, ene. 13, 2004.- El presidente George Bush de Estados Unidos pidío la tradicional machaca regia en su menu para desayunar con el primer ministro de Canada, Paul Martin. “La cocina la elabora el personal del hotel, sin embargo el chef del Presidente es el que esta supervisando qué se sirve, cómo se sirve y obviamente la elaboración", comentó Walter Bekar, director del Hotel Presidente Intercontinental.
Luego a las 9:10 de la mañana abandonó su hotel. Salió con rumbo al Parque Fundidora para los trabajos y clausura de la Cumbre extraordinaria de Monterrey.
En ese momento, la suite presidencial en el piso 10 del hotel Presidente Intercontinental, donde se hospedó el primer mandatario estadounidense dejó de ser el lugar más vigilado de América, por lo menos.
“Andamos nosotros con el temor de todo lo que ha pasado en Estados Unidos y pues tenemos un poco de miedo por toda la seguridad que hay de que pudiera ocurrir algo", informó Gloria Aguilar, mozo del Hotel.
Aquí el presidente Bush estuvo hospedado alrededor de nueve horas. Fueron cuatro pisos del hotel bloqueados y más de 50 elementos del servicio de inteligencia estadounidense ahí.
Cámaras, revisiones continuas de perros entrenados para detectar explosivos se veían continuamente. El sistema de suministro eléctrico fue la principal demanda del servicio secreto de Estados Unidos.
“Toda la parte tanto eléctrica, electromecánica, hidraúlica del hotel se revisa por completo, toda la parte de mantenimiento los ductos, toda la parte de mantenimiento, los ductos", afirmó Bekar.
Después de la comida, el presidente Bush regreso a los Estados Unidos.
Entre los regalos que se llevó de México se encuentran unas cajas de puros, que dicen, le gustan mucho.
Luego, también regresó a su país todo el equipo que hace posible que el presidente Bush se mantenga a salvo donde quiera que va.