CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 21, 2004.- Resultaron positivos los exámenes toxicológicos realizados a los cuerpos de los dos agentes federales y el capitán del Ejército que fueron ejecutados en la carretera México-Toluca. “Las tres personas que venían en el vehículo fue con concentración de alcohol. También con positividad de cocaína”, afirmó Nicolás Martínez de servicios periciales de la Procuraduría General de Justicia del Estado de México (PGJEM).
Las pruebas realizadas a los cuerpos revelaron también que sólo el agente Rafael Gamero López y el capitán Rigoberto Morales dispararon armas de fuego.
Sobre la propiedad del vehículo BMW blindado en el que viajaban las víctimas, se sabe que fue comprado hace una semana en un tianguis del municipio de Metepec.
“Fue vendido ese vehículo a una de las personas que falleció en esta ejecución, la persona presumiblemente trabajaba o colaboraba con las fuerzas armadas mexicanas”, mencionó Alfonso Navarrete Prida, Procurador de Justicia del Estado de México.
Según la Procuraduría de Justicia mexiquense, el automóvil fue adquirido en poco más de 700 mil pesos.
De acuerdo con la tabla de percepciones de la Secretaría de la Defensa Nacional, un capitán segundo tiene un sueldo neto de 23 mil 195 pesos mensuales.
Otra línea de investigación abierta se refiere a la posibilidad de que en el BMW viajara un cuarto ocupante, cuya identidad hasta el momento se ignora.
El cuarto pasajero habría sido trasladado por sus compañeros a un hospital del municipio de Metepec para ser atendido. Presentaba heridas por arma de fuego y lesiones que no ponían en riesgo su vida, por lo que inmeditamente fue sacado del hospital.
Se estima que al menos ocho personas participaron en la ejecución de los agentes federales y el militar, quienes fueron baleados a poco más de un metro de distancia.
Aparentemente las víctimas procedían del estado de Jalisco y se dirigían a la Ciudad de Mexico.