CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 22, 2004.- El Oficial Mayor capitalino, Octavio Romero Oropeza, y el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Andrés Manuel López Obrador, rechazaron que haya nepotismo en la administración de la ciudad de México. Ambos reconocieron que hay trabajadores y funcionarios que entre sí son parientes, pero que en ningún caso uno depende del otro en términos laborales, que es la condición para que se genere el nepotismo.
Uno de estos casos se refiere al propio Nicolás Mollinedo Bastar, chofer de López Obrador, quien tiene un primo laborando en el Gobierno de la ciudad. Se trata de Rafael Marín Mollinedo, quien es el director general de Servicios Urbanos de la Secretaría de Obras del Distrito Federal.
Respecto al debate sobre Nicolás Mollinedo, el jefe de Gobierno dijo que es una exageración que se haya llevado, incluso, al Congreso de la Unión, pero que no le sorprende, pues sabe que es el principio y que se va a poner peor por los tiempos políticos. Resaltó que esta etapa es la más difícil, pues ya se empieza a hablar de la elección presidencial.
López Obrador reconoció que este caso golpea su popularidad, pero prefiere –dijo- que los 80 puntos que tiene se vayan a cero, para que lo dejen trabajar.
Insistió en que el cargo de Nicolás Mollinedo es legal por las funciones que desempeña, pero prefirió volar la nota y convertir a un coordinador de logística en chofer, porque era más conveniente.
En un tono más relajado, el jefe de Gobierno capitalino bromeó al leer una nota del periódico La Crónica que dice que ya sólo falta que, en su interés de imitar a Juárez, López Obrador también diga que quien conducía el carruaje del Benemérito de las Américas también tenía un sueldo elevado.