CIUDAD DE MÉXICO, México, ene. 23, 2004.- Los cartuchos percutidos encontrados en el interior del vehículo BMW sugieren que se produjo un tiroteo segundos antes de que el conductor perdiera el control del automóvil. Las investigaciones realizadas revelan que el capitán Morales Beltrán conducía el automóvil.
A su lado viajaba el presunto narco y en la parte trasera los agentes federales.
Aparentemente eran seguidos por una camioneta que los escoltaba.
Hipotéticamente entre los pasajeros del BMW surgió una discusión y luego un tiroteo. Se supone que sólo dispararon el agente Gamero López y el presunto narco.
“Esta persona también realiza disparos desde dentro del vehículo, pero no disparos defensivos, disparos probablemente hacía el interior del mismo, con las personas que lo estaban trasladando”, explicó Alfonso Navarrete Prida, procurador de Justicia del Estado de México.
El militar recibió un balazo en el brazo derecho, con penetración en tórax, a menos de cinco centímetros, lo que provocó que perdiera el control del automóvil.
El presunto narco recibió dos balazos.
En el interior del BMW se encontraron tres pistolas de calibres nueve, 38 y 45 milímetros.
Tras la volcadura, los agentes federales y el presunto narco fueron ayudados a salir del BMW por las personas que los escoltaban.
El capitán Morales falleció a consecuencia de las lesiones que le causó la volcadura.
Se presume que el presunto narco ordenó la ejecución de los agentes federales.
El policía Jorge Madrigal Zúñiga presentaba ocho impactos de bala. Su compañero César Gamero López, tres balazos.
El presunto narco fue trasladado al Centro Médico Toluca en un vehículo que conducían sus escoltas.
“Tenía grandes cantidades de alcohol y tenía rastros visibles en la nariz, correspondientes al polvo blanco, al parecer cocaína”, comentó Navarrete Prida.
Al informárseles que las lesiones no ponían en riesgo su vida, los escoltas sacaron del hospital al presunto narco, aún con el suero puesto.